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03-Buscad Sabiduria

La Literatura Sapiencial

Por lualcaro - 3 de Mayo, 2008, 20:50, Categoría: General

                    

El concepto de literatura sapiencial posee cierta indeterminación. La idea ha sido tomada de los estudios sobre el AT y se ha aplicado de manera general a distintas obras extrabíblicas; los especialistas no son unánimes en el empleo del término. Para entender la noción de literatura sapiencial hemos de centrarnos en un concepto más amplio como es el de la noción de Sabiduría. 

La Sabiduría en General

La búsqueda de la sabiduría es común a todas las culturas del antiguo Oriente. Colecciones de literatura sapiencial nos han sido legadas tanto por Egipto como por Mesopotamia, y los siete sabios eran legendarios en la antigua Grecia. Esta sabiduría humana tiene un sentido práctico: se trata de que el hombre se conduzca con prudencia y habilidad para prosperar en la vida. Esto implicará primeramente una cierta reflexión sobre el mundo; así mismo conduce también a la elaboración de una ética-moral, en la que no está ausente la referencia religiosa (particularmente en Egipto). En la Grecia del siglo VII tomará un cariz más especulativo o teórico y con el tiempo la sabiduría se transformará en filosofía. En resumen podemos decir que esta sabiduría humana conjuntamente con una ciencia que está empezando así como con un desarrollo de nuevas técnicas tiene un carácter civilizador. Podemos concluir que la sabiduría es el humanismo de la antigüedad.  La sabiduría bíblica o inspirada, aún en los casos en que integra lo mejor de la sabiduría humana, es de distinta naturaleza que ésta.

La Sabiduría en Israel

En la revelación bíblica la palabra de Dios también reviste una forma de sabiduría. Hecho importante pero que conviene interpretar correctamente. No quiere decir que la revelación, en cierto estadio de su desarrollo, se convierta en humanismo. La sabiduría inspirada, aún en los casos en que integra lo mejor de la sabiduría humana, es de distinta naturaleza que esta. Este hecho, percibido ya en el AT es evidente en el NT. Vamos a intentar desarrollar esta afirmación.

Implantación de la sabiduría en Israel.

Podemos decir que hay que esperar hasta la época monárquica para ver a Israel abrirse verdaderamente al humanismo del tiempo: La sabiduría de Salomón fue mayor que la de todos los orientales y que toda Egipto (1 Re 5,9-14; cf. 10,6s.23s.). El dicho se refiere a la vez a su cultura personal y a su arte de buen gobierno. Ahora bien, para los hombres de fe esta sabiduría regia no crea ningún problema: es un don de Dios, que Salomón obtuvo por su oración (1 Re 3,6-14).

La sabiduría en crisis

Pero hay sabiduría y Sabiduría. La verdadera Sabiduría viene de Dios; él es quien da al hombre un corazón capaz de discernir el bien del mal (1 Re 3,9). Desde nuestros primeros padres todos los hombres nos vemos tentados a usurpar este privilegio divino, a adquirir por nuestras propias fuerzas este conocimiento del bien y del mal (Gen 3,5s). Sabiduría engañosa a la que los atrae la serpiente astuta (Gen 3,1). Es la sabiduría de los escribas que juzgan todo según modos de ver humanos y cambian en mentira la ley del Señor (Jer 8,8), la de los consejeros del rey que hacen una política totalmente humana (cf. Is 29,15s.). Los profetas se alzan contra esta sabiduría engañosa: ¡Ay de los que son sabios a sus propios ojos, avisados según su propio sentido! (Is,21). Dios hará que su sabiduría quede confundida (Is 29,14). Caerán en la trampa por haber despreciado la Palabra de Dios. Y es que esta Palabra es la única fuente de la auténtica sabiduría. Así la enseñanza profética rechaza la tentación de un humanismo que pretendiera bastarse a sí mismo: la salvación del hombre viene de solo Dios.

Hacia la verdadera sabiduría

La ruina de Jerusalén confirma las amenazas de los profetas: la falsa sabiduría de los consejeros regios es la que ha conducido el país a la catástrofe. Una vez disipado así el equívoco, la verdadera sabiduría podrá dilatarse libremente en Israel. Su fundamento será la ley divina, que hace de Israel el único pueblo sabio e inteligente (Dt 4,6). El temor de Dios será su principio y su coronamiento. Los escribas inspirados, sin abandonar nunca las perspectivas de esta sabiduría religiosa, van a integrar ahora en ella todo lo que puede ofrecerles de bueno la reflexión humana. La literatura sapiencial editada o compuesta después del exilio es el fruto de este esfuerzo. El humanismo curado de estas pretensiones soberbias se dilata ya desde aquí a la luz de la fe.

Un arte de bien vivir

Al sabio de la Biblia le interesan las cosas de la naturaleza. Las admira y su fe le enseña a descubrir en ellas la mano de Dios. Pero su preocupación principal es averiguar las claves de su destino, es decir, como debe conducir su vida para alcanzar la verdadera felicidad. El sabio es también el buen profesional, el que conoce bien su oficio; es también el que conoce lo que hay dentro del corazón del hombre, sus alegrías, sus tristezas. Es en definitiva un buen observador de la realidad, pero no se confina en este papel de observador, es un educador nato (habiendo adquirido la sabiduría con tanto esfuerzo nada desea tanto como transmitirla). Traza reglas para sus discípulos, da consejos morales prácticos, trasmite una preocupación social, etc. Pero para apoyar su parecer acudirá a la experiencia, sobre todo de los ancianos; sin embargo su inspiración profunda le viene de algo más alto que la mera experiencia.

Reflexión sobre la existencia

El sabio israelita  no hace una reflexión metafísica sobre el hombre, el mundo, etc. Tiene un gran sentido práctico, con una percepción aguda de su situación en la existencia escudriña con atención su destino. Los profetas se interesaban sobre todo por la suerte del pueblo de Dios en cuanto tal; los sabios sin dejar de estar atentos al destino global del pueblo de la alianza, se interesan sobre todo por la vida de los individuos concretos y a sus problemas y angustias vividas personalmente. Esto les llevará a enfrentarse a la teoría general de la retribución terrena, pues con frecuencia termina por contradecirse con la experiencia concreta diaria (Job). Se comienza así el largo camino hacía una retribución en la vida eterna (Sab 5,15) y en la resurrección (Dan 12,2s).

Sabiduría y revelación

La enseñanza de los sabios que da tanta importancia a la experiencia se diferencia claramente de las de los profetas en que es más evidente la inspiración divina y de la que él mismo es consciente. Esto no quita que más adelante ambos géneros aúnen sus esfuerzos para dar lugar al género apocalíptico destinado a revelar los secretos del futuro. Si Daniel revela los misterios divinos (Dan 2,28s.47), no es por sabiduría humana (2,30) sino porque el Espíritu divino, que reside en él, le da una sabiduría superior. La sabiduría religiosa del AT reviste aquí una forma característica: el sabio aparece ya como inspirado por Dios al igual que el profeta.

Articulo escrito por rsanzcarrera

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