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06-Opiniones Personales

¿Y qué hay acerca de la pena de muerte?

Por lualcaro - 3 de Diciembre, 2007, 11:11, Categoría: General

Para sorpresa de muchos, la Biblia justifica, para algunos casos severos, la pena de muerte. Se trata de una ley decretada antes de Moisés, dada por Dios desde los tiempos de Adán (v. Génesis 9:6). Es por ello que Caín temió en un principio que cualquiera que le encontrase le quitara la vida. Abundan los casos en las Escrituras en que esta ley fue comentada (2 Ne. 9:35; 1 Juan 5:16) y practicada (Alma 1:15; 3 Nefi 4:27-28; Génesis 38:7-10; Levítico 10:2; Josué 7:24-25), pero siempre por la autoridad civil y no por la eclesiástica (a menos que estuviesen fusionadas en una sola persona, lo cual procuraba evitarse). No obstante, la ley de Jesucristo redujo significativamente las instancias de la ley de Moisés que la aplicaban, como puede observarse en el episodio de Cristo y la adúltera y en los cambios hechos a la ley en el Sermón del Monte. En estos casos, la pena de muerte pasó del terreno físico a su aplicación en el plano espiritual (Hebreos 10:28-31).

Es importante entender también lo siguiente: al someterse Cristo a la crucifixión, más allá del castigo prescrito por la autoridad romana, estaba sometiéndose también a una clase de pena capital en lugar de nosotros, estaba pagando "el justo por los injustos". Es decir, que la aplicación más severa de la ley de Dios hubiese demandado ese castigo a nosotros en lugar de a él. Es a través de este su sacrificio vicario que podemos nosotros obtener el perdón.

En tiempos modernos, el Señor ha dispuesto, en pasajes tales como la sección 134 de Doctrina y Convenios, que la controversia sobre asuntos jurídicos tales como la pena de muerte se deje al territorio civil (es decir, el Estado) y restringe a la Iglesia del poder para tocar la vida, libertad o propiedades de los individuos. En el caso de la comisión de delitos, la Iglesia debe recurrir a la autoridad civil y brindar todo el apoyo que se precise para el cumplimiento de la ley correspondiente. Véanse especialmente los versículos 4, 8 y 10 de la sección 134 de Doctrina y Convenios.

Para una relación completa y sumamente documentada de la pena de muerte a través de las escrituras y de por qué el amor y no la venganza debe de ser su regulador principal, véase el tomo I de "Doctrina de Salvación", de Joseph Fielding Smith, págs. 127 a 131.

Parte de un articulo de JP Marichal publicado en Ezine SUD

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Los Judios y el Evangelio

Por lualcaro - 13 de Septiembre, 2007, 6:18, Categoría: General

Aunque el término Judío vie­ne del hebreo yehudi, "uno que per­tenece a Judá," se ha usado siempre para identificar a un grupo mucho más grande que los que pertenecen a la tribu de Judá. Los ciudadanos del Reino de Judá, fueron llamados judíos, sin importar cual era su afiliación tribal. Lehi e Ismael eran ju­díos aunque descendían de José. (Doctrina de Salvación, vol 3, pág. 247; 2 Ne. 3(1:.1;33:8); Pablo era judío pero su tribu era de Benjamín (He­chos 21:37-39; 22:3; Rom. 11:1; Filip. 3:.5); y los lamanitas del presente, remanentes que descienden de Lehi de la antigüedad, son judíos. (D. & C. 19:27, 57:4.) Cristo era judío y él enseñó que la "salvación viene de los judíos" (Juan 4:22). queriendo decir que a través de esa raza elegi­da habían venido los profetas, el sa­cerdocio y el Redentor mismo. Nuestra Biblia actual ha llegado a nosotros a través de los judíos. (2 Ne. 29.)

Judíos rebeldes se opusieron a nuestro Señor en su ministerio y fi­nalmente lo llevaron a la crucifixión. Después de esto fueron dispersados entre todas las naciones, pero "cuan­do empiecen a creer en Cristo," y se vuelvan a la rectitud, volverán a jun­tarse en el verdadero rebaño. (2 Ne. 30:7; 25:15-18; 1 Ne. 19:13-173 La conversión de los judíos como pue­blo, sin embargo, no sucederá hasta después de la Segunda Venida del Hijo del Hombre. (D. & C. 4551-53; Zac. 12:10-14;13:6.)

Bruce R. McConkie

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