
Las doctrinas son enseñanzas. Están clasificadas en Verdaderas o falsas. La doctrina Verdadera Viene de Dios, fuente de toda verdad y son las enseñanzas y conceptos hallados en el evangelio. Las falsas doctrinas vienen de abajo. Su fuerza está en pervertir, cambiar y alterar la verdad revelada; así, al obedecer directivas falsas, los hombres no alcanzarán la salvación en el mundo celestial.
La doctrina Verdadera se halla siempre en la Iglesia Verdadera del Señor, porque el canal de comunicación entre Dios y su pueblo está abierto. Las falsas doctrinas abundan en iglesias que niegan la revelación contemporánea y por lo tanto no tienen una manera de comparar opiniones y conceptos para Ver si se ajustan a la Voluntad y pensamiento de la Deidad. Por supuesto que hay mucha Verdad en esas iglesias, pero esas iglesias que no tienen la plenitud del evangelio, tienen mucho error y falsedad mezcladas con las Verdades. Y la plenitud de la salvación puede llegar solamente a los que creen y se ajustan a la plenitud de la doctrina revelada del Señor.
La doctrina del evangelio es sinónimo de las Verdades de salvación que comprenden credo, enseñanzas y teorías verdaderas halladas en las escrituras; incluye principios, preceptos y filosofías reveladas de religión pura; en sus pliegues están envueltos los dogmas proféticos, máximas y pensamientos; los Artículos de Fe son parte y porción de ella y también lo son cada palabra inspirada de los agentes del Señor.
La doctrina de salvación está registrada en las escrituras. (2 Tim. 3:14-17.) El Libro de Mormón ha salido en estos días para que los hombres puedan "aprender doctrina." (Isa.29:24; 2 Ne. 27:35.) La Biblia y el Libro de Mormón "crecerán juntamente para confundir las falsas doctrinas." (2 Ne. 3:12.) Para que los "puntos verdaderos" de la doctrina del Señor puedan ser conocidos nuevamente, el Verdadero evangelio ha sido restaurado (D. Y C.10:62); y estos puntos Verdaderos de la doctrina se hallan ahora en la Iglesia verdadera. (D. Y C. 11:16.)
La Verdadera doctrina de Cristo es que todo hombre Venga a él, gane fe, se arrepienta, se bautice, reciba el Espíritu Santo y persevere hasta el fin para ganar la salvación. (2 Ne. 31:17-21; 3 Ne.11:29-41; D. Y C. 10:67; 68:25.)
La conversión a la Verdad Viene con la aceptación de la doctrina verdadera. (1 Ne.15:15; 3 Ne. 21:6.) Se espera que los así convertidos "hablen ... por doctrina" (1 Cor. 14:6); "enseñéis el uno al otro la doctrina del reino" (D. Y C. 88:77); "se perfeccionen en el entendimiento de su ministerio, en teoría, en principio y en doctrina" (D. Y C. 97:14); a "obrar en doctrina (D. Y C. 101:78); y a aprender más doctrina por revelación del cielo. (D. Y C.121:45-46.)
En el análisis final, la verdad de la doctrina puede saberse solamente a través de la revelación alcanzada como resultado de la obediencia. "Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió," proclamó nuestro Señor. "El que quiera hacer la Voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta." (Juan 7:1617.) Se han puesto apóstoles y profetas en la Iglesia con el propósito de enseñar e identificar la doctrina verdadera, para evitar que el hombre sea "llevado por doquiera de todo viento de doctrina." (Efe 4:11-14.) Si una iglesia no tiene profetas y apóstoles, entonces no hay forma de saber si sus doctrinas son falsas o verdaderas. "Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo." (2 Juan 9.)
La falsa doctrina es del diablo (1 Tim. 4:1; D. Y C. 10:63; 46:7), y los hombres que la predican lo hacen "por causa de las riquezas y los honores." (Alma 1:16.) No hay salvación en la creencia o enseñanza de doctrinas falsas. "Pues en vano me honran enseñando como doctrina mandamientos de hombres." (2 Tim. 4:3.)
La apostasía surge de la enseñanza de falsas doctrinas. Nefi describió nuestro actual mundo religioso diciendo: "Si, habrá muchos que de esta manera enseñarán falsas, vanas y locas doctrinas," y especificando que "A causa del orgullo, y a causa de falsos maestros sus iglesias se han corrompido." Hablando de todo el mundo dijo: "Todos se han extraviado, salvo unos pocos que son humildes discípulos de Cristo; sin embargo, son guiados de tal manera que a menudo yerran porque son enseñados por los preceptos de los hombres."
Y entonces agrega esta frase terrible: "Y todos aquellos que predican falsas doctrinas, . . . ¡ay, ay, ay de ellos, dice el Señor Dios Todopoderoso, porque serán arrojados al infierno!" (2 Ne. 28:5-15.)
Bruce R. McConkie (Doctrina Mormona)