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09-El Nuevo Testamento

Cómo se estableció el canon del Nuevo Testamento

Por lualcaro - 23 de Mayo, 2008, 20:16, Categoría: General

El canon del Nuevo Testamento se estableció muy tardíamente, hacia el siglo 4 de la Era Cristiana. Los 27 libros del canon actual aparecieron por primera vez mencionados por Atanasio en el año 367. Finalmente, el canon quedó establecido de manera definitiva en el Tercer Concilio de Cartago (año 397), pero muchas iglesias de Oriente siguieron negándole autoridad al Apocalipsis, un libro tan cargado de elementos gnósticos, simbólicos, y escatológicos (es decir, que explican el destino final del alma).

Durante el Renacimiento y la Reforma otra vez se produjeron debates sobre qué se debía incluir en la Biblia. Martín Lutero, por ejemplo, cuestionaba la autoridad del la epístola a los Hebreos, la de Santiago, la de Judas, y el Apocalipsis. En el Concilio de Trento (año 1546) la Iglesia Católica ratificó el canon bíblico incluyendo los libros del Nuevo Testamento que se mencionaban en el Concilio de Cartago.

Otra pregunta que podemos formularnos con respecto al Nuevo Testamento es el orden en que aparecen los libros, y que fue establecido por Erasmo. Hay varias teorías a respecto. San Agustín creía que los cuatro evangelios fueron colocados en el orden que fueron escritos, pero hoy en día se considera que Marcos es probablemente anterior a Mateo y Lucas. Otra teoría es que van del más judío al más griego, con Mateo poniendo énfasis en las profecías judías sobre el Mesías y Juan moviéndose hacia el gnosticismo. También se podría proponer que se puso primero Mateo porque era un evangelio muy estimado por los antiguos, y el Apocalipsis al final por ser el libro más disputado. Además, se puede sugerir que Mateo mira hacia atrás (las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento) y el Apocalipsis hacia adelante (el fin del mundo). Las epístolas paulinas aparecen en las biblias modernas en orden de tamaño (de la más larga a la más breve), excepto la epístola a los Hebreos, cuya autoridad y autoría siempre han estado en disputa (Funk, 1986, pp. 103-107).

Parte de un articulo escrito por Hugo Olaiz

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Lo que sabemos sobre Juan el Bautista

Por lualcaro - 20 de Junio, 2007, 22:14, Categoría: General

por Juan Pablo Marichal, editor del Ezine SUD

Poniéndose en su piel
Cuando Walter Thomsen se dio cuenta de que estaría representando a Juan el Bautista en una producción de 1976, decidió estudiar la vida de Juan. "Nuestro director nos había pedido conocer realmente a los personajes que estábamos representando. Todo lo que sabía sobre Juan el Bautista era que había salido por el desierto predicando el arrepentimiento. Bautizó al Salvador y apareció a José Smith y a Oliverio Cowdery en los últimos días. Es realmente todo lo que sabía acerca de él. Despues de estudiar sobre él este año, llegó a significar mucho para mí. ¿Pueden imaginar ser el precursor del Salvador, venir a este mundo y prepararlo para la venida de Cristo y entonces estar realmente con él mientras estuvo sobre la tierra - predicando y conversando con él?
"He comprendido lo que el Salvador quiso dar a entender cuando dijo: 'Entre los nacidos de mujer no se ha levantado uno más grande que Juan el Bautista: aunque el que es el menor en el reino de los cielos es mayor que él" " (Matt. 11:11.)
- Jeane Woolfenden, "Songs Sung Backstage and in Balconies," New Era, Feb. 1977, 27

Predicho por profetas
Siendo tan importante, el servicio que Juan haría fue profetizado desde cientos de años antes por profetas como Lehi (1 Ne. 10:7-10), Nefi (1 Nefi 11:27; 2 Nefi 31:4-18) e Isaías (Isaías 40:3).

Fue preparado desde niño
Su nacimiento y su nombre fue revelado a sus padres en circunstancias extraordinarias, dentro de los muros del templo mismo (Lucas 1:5-25). Mientras estaba embarazada su madre, Juan saltó en el vientre cuando sintió cerca la presencia del Salvador (Lc. 1:39-41). El libro de Doctrina y Convenios informa que Juan "fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre", además "cuando tenía ocho días de edad, el ángel de Dios lo ordenó para este poder", es decir, el poder de preparar la vía delante de Jesucristo para que el mundo pudiera recibirlo (DyC 84:27-28).

La vida de Juan no debe haber sido fácil. Sabemos que, debido al cruel edicto de Herodes para matar a todos los niños pequeños, su madre escapó con él y vivió durante mucho tiempo en el desierto, alimentado con langostas y miel silvestre, hasta que Dios le llamó para que comenzara a predicar y a preparar el corazón de la gente para que pudieran reconocer al Salvador cuando le vieran. El padre de Juan fue un justo poseedor del sacerdocio y un hombre valiente. Cuando rehusó revelar el escondite al que había mandado a su familia, y mientras oficiaba en el templo, murió asesinado por orden de Herodes entre el templo y el altar.

Bautizó al Salvador
El bautismo no era algo nuevo ni desconocido para los judíos. Se practicaba desde Adán (Moisés 6:64-68) y había sido practicado en la época de Moisés (1 Cor. 10:2). Cualquiera pudo haber bautizado a Jesucristo, pero el se trasladó desde Nazaret hasta Betábara para ser bautizado específicamente por Juan, porque le reconocía como el único que realmente tenía la autoridad para hacerlo. Resulta interesante observar sobre un mapa que la distancia entre estos dos puntos abarca casi todo lo largo del Jordán, una enorme distancia difícil y llena de montañas (se supone que Betábara se encontraba a la altura de Jericó). Viendo el mapa uno se da cuenta de que Jesús tenía una poderosa razón para acudir a Juan y a nadie más para su bautismo. Juan era el único legítimamente autorizado y Jesús lo sabía.

Preparó discípulos para Cristo
Juan testificó de Cristo antes de bautizarlo, en su bautismo y después de él. Envió grupos de sus discípulos al Salvador para que lo reconocieran; procuraba que la gente tuviera un testimonio por sí misma y no sólo por lo que él les decía. Tan bien realizó Juan su labor de preparar a la gente delante de Cristo que al menos dos de los primeros apóstoles a los que llamó Jesucristo fueron escogidos entre los discípulos que había tenido Juan (Jn 1:35-42).

Fue un hombre de valor
Juan fue un hombre que no apreciaba ni su propia vida cuando se trataba de decir la verdad. Era audaz, a tal punto que no vaciló en denunciar públicamente la conducta incestuosa del propio Herodes, que había tomado por mujer a Herodías, la esposa de su hermano Felipe. Esta audacia le ganó la cárcel, pero Herodes no se atrevió a dañar a Juan porque sabía que contaba con muchos discípulos y simpatizantes. Sin embargo, le asesinó finalmente a causa de una bien urdida trampa de Herodías, quien le odiaba a muerte.

El profeta más grande
Jesús rindió tributo a Juan el Bautista como su precursor, como buen poseedor del sacerdocio y como la única persona autorizada para bautizarle al decir que Juan era el profeta más grande que se había levantado hasta el momento. Jesús mismo reconoció su autoridad y no comenzó a predicar públicamente sino hasta que Juan ya no pudo hacerlo por sí mismo (Mt. 4:12,17).

Un ángel de los últimos días
"Así, Juan murió como un mártir, como muchos de los siervos del Señor. Casi 800 años después el apareció a José Smith y a Oliverio Cowdery como un ser resucitado, puso sus manos en sus cabezas y les ordenó al Sacerdocio Aarónico. Tuvo que ser un ser resucitado para hacerlo, porque los espíritus no pueden imponer las manos en los mortales (Ver D&C 129; ver también Enseñanzas del Profeta José Smith, p. 191 de la versión en inglés.) Alguna vez, entre su muerte a los 32 años y su aparición al Profeta José Smith el 15 de Mayo de 1829, Juan resucitó, quizás poco después de la resurrección de Jesús mismo (ver D&C 133:55.)

"José Smith narra su ordenación por Juan el Bautista:

"Mientras en esto nos hallábamos, orando e implorando al Señor, descendió un mensajero del cielo en una nube de luz y, habiendo puesto las manos sobre nosotro, nos ordenó, diciendo:
"Sobre vosotros, mis consiervos, en el nombre del Mesías, confiero el sacerdocio de Aarón, el cual tiene las llaves del ministerio de ángeles, y del evangelio de arrepentimiento, y del bautismo por inmersión para la remisión de los pecados; y este sacerdocio nunca más será quitado de la tierra, hasta que los hijos de Leví de nuevo ofrezcan al Señor un sacrificio en rectitud".
"...dijo que se llamaba Juan, el mismo que es conocido como Juan el Bautista en el Nuevo Testamento, y que obraba bajo la dirección de Pedro, Santiago y Juan."
(José Smith—Historia 1:68–72.)
"Cada vez que un hombre jóven bendice o distribuye el sacramento de la Cena del Señor o lleva a cabo un bautismo para la remisión de pecados, puede literalmente trazar su autoridad hacia atrás en el sacerdocio hasta el día en que Juan el Bautista ordenó al Profeta José Smith y a Oliverio Cowdery".


- Robert J. Matthews, " "There Is Not a Greater Prophet": The Ministry of John the Baptist," Ensign, Jan. 1991, 17.

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Bienvenido al Nuevo Testamento

Por lualcaro - 20 de Mayo, 2007, 4:09, Categoría: General

Sermon on the Mount

El registro del ministerio terrenal del Salvador

El Nuevo Testamento es un registro de la vida y de las enseñanzas del Salvador durante Su ministerio terrenal. También contiene un registro de los viajes y de las enseñanzas de Sus Apóstoles después de que Él ascendió a los cielos. Se llama el Nuevo Testamento porque la palabra testamento significa  "convenio". Los convenios o pactos son promesas sagradas que Dios hace a Sus hijos. Esos convenios permiten a Sus hijos, por medio de la obediencia de ellos a esos convenios, recibir grandes bendiciones en esta vida y la vida eterna en el mundo venidero.

El élder Bruce R. McConkie, que fue miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó: "En el sentido en que se emplea en el Evangelio, un testamento es un convenio [o pacto] que hace Dios con Su pueblo. Por eso, la plenitud del Evangelio es el nuevo y sempiterno testamento o convenio [véase D. y C. 22:1] y el Evangelio preparatorio o ley mosaica es el testamento o convenio mosaico menor. Cuando el Evangelio fue restaurado en el meridiano de los tiempos por Jesús y Sus Apóstoles, fue el nuevo testamento (convenio) en comparación con el antiguo testamento (convenio) que había estado en vigencia desde los tiempos de Moisés" (Doctrinal New Testament Commentary, 3 tomos, 1966–1973, tomo I, pág. 63).

La casa de Israel cuando nació Jesús

Desde los tiempos de los antiguos profetas Abraham, Isaac y Jacob (cuyo nombre se cambió a Israel), el Señor escogió a los descendientes de ellos, la casa de Israel, para que fuese Su pueblo del convenio. Para la época en la que nació Jesucristo, la mayor parte de la casa de Israel había sido esparcida por todo el mundo y se perdió en la historia por motivo de su iniquidad. Los únicos israelitas que quedaron fueron principalmente los judíos, los cuales se habían ido alejando paulatinamente de la verdad para caer en la oscuridad espiritual. Malaquías, el último profeta del periodo del Antiguo Testamento, murió unos cuatrocientos años antes del nacimiento de Jesús.

Para la época en la que nació Jesús, los judíos también se encontraban en la oscuridad en el aspecto político. No eran una nación independiente sino que formaban parte de los territorios conquistados y controlados por el Imperio Romano.

Sinopsis del Nuevo Testamento

Fíjate en la "Tabla de los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento" que se encuentra en la portada de la Biblia. Los libros del Nuevo Testamento están dispuestos según el tipo de libro más bien que en orden cronológico. Marca la tabla de los libros para que recuerdes los diferentes tipos de libros del Nuevo Testamento (véase en la Guía para el Estudio de las Escrituras la entrada "Biblia", pág. 26).

1. Los Evangelios. Los libros de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan se llaman los Evangelios y cada uno de ellos lleva el nombre de su autor. La palabra evangelio significa "buenas nuevas". Los Evangelios son el testimonio de los que los escribieron acerca de la vida y de la misión de Jesucristo (véase en la Guía para el Estudio de las Escrituras la entrada "Evangelios", pág. 70).

2. Hechos de los Apóstoles. Los Hechos de los Apóstoles lo escribió Lucas y constituye el relato que hace él del crecimiento de la Iglesia bajo la dirección de los Apóstoles (véase en la Guía para el Estudio de las Escrituras la entrada "Hechos de los Apóstoles", pág. 87). <

3. Las epístolas de Pablo. Los libros desde el de Romanos hasta el de Hebreos son epístolas (cartas) escritas por el apóstol Pablo. Llevan el nombre ya sea de la rama de la Iglesia o de la persona o del grupo a los que se escribió la carta (véase en la Guía para el Estudio de las Escrituras la entrada "Pablo, epístolas de", pág. 156).

4. Las epístolas generales. Los libros desde el de Santiago hasta el de Judas también son epístolas. Por lo general, se les llama las epístolas generales y llevan el nombre de los líderes de la Iglesia que escribieron las cartas.

5. El Libro del Apocalipsis. El libro del Apocalipsis fue escrito por el apóstol Juan, que también escribió el Evangelio y las epístolas que llevan su nombre. El Apocalipsis es el relato de Juan de una revelación que recibió del Señor (véase en la Guía para el Estudio de las Escrituras la entrada "Apocalipsis, el", pág. 16).

¿Qué puede significar para mí el estudiar el Nuevo Testamento?

El Salvador testificó: "Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (Juan 17:3). ¿Hay un texto mejor en el cual aprender acerca del Salvador que en el registro de Su ministerio terrenal que se encuentra en el Nuevo Testamento?

El presidente James E. Faust dijo: "El Nuevo Testamento es un testamento mejor por motivo de que en él se deja mucho al entendimiento del corazón y de la mente. Este refinamiento del alma es parte del robustecimiento del testimonio personal. Si no se recibe la atestiguación tanto en el corazón como en la mente, no puede haber testimonio. Estudiemos, aprendamos y vivamos las doctrinas que son difíciles de seguir y que el Salvador enseñó, a fin de que nuestro comportamiento a imagen de la vida de Cristo nos lleve a alcanzar alturas espirituales mucho más elevadas" (Finding Light in a Dark World, 1995, pág. 16).

Al dirigir la palabra a las mujeres jóvenes de la Iglesia, con respecto a la lectura de las Escrituras, el presidente Gordon B. Hinckley dijo: "…espero que esto se convierta en algo mucho más agradable de lo que es, y [que] no [sea] sólo un deber, o sea, en un verdadero amor por la palabra de Dios. Les prometo que, a medida que las lean, su mente y su espíritu se iluminarán. Al principio, quizás les parezcan un tanto tediosas, pero eso se transformará en una experiencia maravillosa con pensamientos de naturaleza divina" ("La luz interior", Liahona, enero de 1995, pág. 114).

Al estudiar el Nuevo Testamento, busca las verdades que te enseñen más acerca de Jesucristo y la forma de aplicar el Evangelio a tu vida. Como parte del estudio, llevarás un cuaderno en el cual anotarás lo que aprendas y tus asignaciones. Asegúrate de escribir lo que hayas aprendido acerca del Salvador y que te impresione de un modo especial. Eso te servirá para aprender a oír los susurros del Espíritu y te llenará el corazón con un testimonio de Jesucristo.

Tomado del Manual del Nuevo Testamento de Seminarios

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