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15-Historia de la Igelsia
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Este es el segundo de cuatro videos sobre la historia de la Iglesia emitidos en el canal de la BYU. Estan disponible en Veoh gracias a guidows |
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Esta es la historia de la conversión de Parley P. Pratt quien fue miembro del primer Quorum de los Doce de esta dispensación (GEE Pratt, Parley Parker ) y maestro de la segunda escuela de los profetas que se organizo en Sión (GEE Escuela de los Profetas). Realmente fue un hombre a quien por su fidelidad el Señor bendijo con una gran comprensión de las escrituras y sus misterios (DyC 97: 3-5), siendo despues de Jose Smith, el mejor teologo de su epoca. Es en honor a este gran hombre que nuestro grupo lleva su nombre. |
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Este es el primero de cuatro videos sobre la historia de la Iglesia emitidos en el canal de la BYU. Estan disponible en Veoh gracias a guidows |
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Aparte de los Smith, hubo muchas otras familias de Nueva Inglaterra que estuvieron ligadas a la Restauración: el sucesor de José Smith, Brigham Young, Heber C. Kimball, un fiel Apóstol; además de muchos otros líderes de la Iglesia que también tenían raíces en Nueva Inglaterra. Entre los antepasados de ellos se encontraban personas que habían llegado a América en el buque Mayflower [el barco que llevó al continente americano a los primeros peregrinos procedentes de Inglaterra] o que habían luchado en la guerra de la independencia estadounidense . Esta gente industriosa e independiente que colonizó las deshabitadas extensiones de Nueva Inglaterra eran personas admirables, eran patriotas, responsables y religiosas. José no tenía por qué sentirse avergonzado de lo que se consideraría una humilde cuna, puesto que su ascendencia le había dejado un legado moral duradero.
Muchas de las creencias de los puritanos con las que José Smith se había criado fueron una preparación para los principios y las doctrinas que recibió más tarde por revelación. Cuando recibió la revelación de que no debemos ser ociosos (véase D. y C. 42:42), eso le confirmó que la vida de la gente de Nueva Inglaterra, tan frugal e ingeniosa, era apropiada; cuando el Señor le dijo que buscara conocimiento de los mejores libros "tanto por el estudio como por la fe" (D. y C. 88:118), la revelación afirmó en él la importancia que daban los puritanos a la educación. Y más adelante, cuando el Profeta promulgó el concepto de una sociedad ideal gobernada por Dios, dio a conocer un principio que los puritanos de Nueva Inglaterra podían aceptar sin dificultad.
No obstante, José Smith no era esclavo de sus tradiciones. Durante su vida introdujo doctrinas y ordenanzas del Evangelio que no eran diametralmente opuestas a las creencias puritanas, pero que excedían todas las formulaciones teológicas de otros líderes religiosos en su alcance y claridad. Por ejemplo, su concepto de Dios como un ser personal y amoroso se oponía a la creencia calvinista de un dios inflexible y justiciero. Las revelaciones que declararon que la Trinidad estaba compuesta de tres seres distintos contradijeron la teología tradicional calvinista sobre la Trinidad.
A pesar de la importancia que tuvo en la vida de José Smith la influencia del ambiente en que se crió, Dios fue el que dio forma a sus ideas. Por cierto, el concepto de que el Señor conocía al Profeta en una existencia previa y que lo preparó para encargarse de la misión fundamental de restaurar la Iglesia de Dios en la tierra es parte de la teología de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. José Smith mismo habló de su preordenación: "Todo hombre que tenga un llamamiento para ministrar a los habitantes de este mundo fue ordenado con ese propósito en el Gran Concilio de los cielos, antes de que existiera este mundo. Yo supongo que fui ordenado en ese Gran Concilio para desempeñar esta función".
Brigham Young dijo de José Smith: "En los concilios eternos, mucho antes de que se creara la tierra, fue decretado que él sería el hombre que en esta última dispensación del mundo revelaría la palabra de Dios y recibiría en su totalidad las llaves y el poder del Sacerdocio del Hijo de Dios. El Señor estaba consciente de él, de su padre, de sus abuelos y de sus progenitores hasta Abraham, desde Abraham hasta los del diluvio, desde los del diluvio hasta Enoc y desde Enoc hasta Adán. Él ha observado a esa familia y todo ese linaje desde su origen hasta el nacimiento de ese hombre, que fue preordenado en las eternidades para presidir esta última dispensación".
Manual de Institutos La Historia de la Iglesia en la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos. Pág. 26 y 27.
Muchas de las creencias de los puritanos con las que José Smith se había criado fueron una preparación para los principios y las doctrinas que recibió más tarde por revelación. Cuando recibió la revelación de que no debemos ser ociosos (véase D. y C. 42:42), eso le confirmó que la vida de la gente de Nueva Inglaterra, tan frugal e ingeniosa, era apropiada; cuando el Señor le dijo que buscara conocimiento de los mejores libros "tanto por el estudio como por la fe" (D. y C. 88:118), la revelación afirmó en él la importancia que daban los puritanos a la educación. Y más adelante, cuando el Profeta promulgó el concepto de una sociedad ideal gobernada por Dios, dio a conocer un principio que los puritanos de Nueva Inglaterra podían aceptar sin dificultad.
No obstante, José Smith no era esclavo de sus tradiciones. Durante su vida introdujo doctrinas y ordenanzas del Evangelio que no eran diametralmente opuestas a las creencias puritanas, pero que excedían todas las formulaciones teológicas de otros líderes religiosos en su alcance y claridad. Por ejemplo, su concepto de Dios como un ser personal y amoroso se oponía a la creencia calvinista de un dios inflexible y justiciero. Las revelaciones que declararon que la Trinidad estaba compuesta de tres seres distintos contradijeron la teología tradicional calvinista sobre la Trinidad.
A pesar de la importancia que tuvo en la vida de José Smith la influencia del ambiente en que se crió, Dios fue el que dio forma a sus ideas. Por cierto, el concepto de que el Señor conocía al Profeta en una existencia previa y que lo preparó para encargarse de la misión fundamental de restaurar la Iglesia de Dios en la tierra es parte de la teología de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. José Smith mismo habló de su preordenación: "Todo hombre que tenga un llamamiento para ministrar a los habitantes de este mundo fue ordenado con ese propósito en el Gran Concilio de los cielos, antes de que existiera este mundo. Yo supongo que fui ordenado en ese Gran Concilio para desempeñar esta función".
Brigham Young dijo de José Smith: "En los concilios eternos, mucho antes de que se creara la tierra, fue decretado que él sería el hombre que en esta última dispensación del mundo revelaría la palabra de Dios y recibiría en su totalidad las llaves y el poder del Sacerdocio del Hijo de Dios. El Señor estaba consciente de él, de su padre, de sus abuelos y de sus progenitores hasta Abraham, desde Abraham hasta los del diluvio, desde los del diluvio hasta Enoc y desde Enoc hasta Adán. Él ha observado a esa familia y todo ese linaje desde su origen hasta el nacimiento de ese hombre, que fue preordenado en las eternidades para presidir esta última dispensación".
Manual de Institutos La Historia de la Iglesia en la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos. Pág. 26 y 27.
Muchas de las creencias de los puritanos con las que José Smith se había criado fueron una preparación para los principios y las doctrinas que recibió más tarde por revelación. Cuando recibió la revelación de que no debemos ser ociosos (véase D. y C. 42:42), eso le confirmó que la vida de la gente de Nueva Inglaterra, tan frugal e ingeniosa, era apropiada; cuando el Señor le dijo que buscara conocimiento de los mejores libros "tanto por el estudio como por la fe" (D. y C. 88:118), la revelación afirmó en él la importancia que daban los puritanos a la educación. Y más adelante, cuando el Profeta promulgó el concepto de una sociedad ideal gobernada por Dios, dio a conocer un principio que los puritanos de Nueva Inglaterra podían aceptar sin dificultad.
No obstante, José Smith no era esclavo de sus tradiciones. Durante su vida introdujo doctrinas y ordenanzas del Evangelio que no eran diametralmente opuestas a las creencias puritanas, pero que excedían todas las formulaciones teológicas de otros líderes religiosos en su alcance y claridad. Por ejemplo, su concepto de Dios como un ser personal y amoroso se oponía a la creencia calvinista de un dios inflexible y justiciero. Las revelaciones que declararon que la Trinidad estaba compuesta de tres seres distintos contradijeron la teología tradicional calvinista sobre la Trinidad.
A pesar de la importancia que tuvo en la vida de José Smith la influencia del ambiente en que se crió, Dios fue el que dio forma a sus ideas. Por cierto, el concepto de que el Señor conocía al Profeta en una existencia previa y que lo preparó para encargarse de la misión fundamental de restaurar la Iglesia de Dios en la tierra es parte de la teología de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. José Smith mismo habló de su preordenación: "Todo hombre que tenga un llamamiento para ministrar a los habitantes de este mundo fue ordenado con ese propósito en el Gran Concilio de los cielos, antes de que existiera este mundo. Yo supongo que fui ordenado en ese Gran Concilio para desempeñar esta función".
Brigham Young dijo de José Smith: "En los concilios eternos, mucho antes de que se creara la tierra, fue decretado que él sería el hombre que en esta última dispensación del mundo revelaría la palabra de Dios y recibiría en su totalidad las llaves y el poder del Sacerdocio del Hijo de Dios. El Señor estaba consciente de él, de su padre, de sus abuelos y de sus progenitores hasta Abraham, desde Abraham hasta los del diluvio, desde los del diluvio hasta Enoc y desde Enoc hasta Adán. Él ha observado a esa familia y todo ese linaje desde su origen hasta el nacimiento de ese hombre, que fue preordenado en las eternidades para presidir esta última dispensación".
Manual de Institutos La Historia de la Iglesia en la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos. Pág. 26 y 27.
Aparte de los Smith, hubo muchas otras familias de Nueva Inglaterra que estuvieron ligadas a la Restauración: el sucesor de José Smith, Brigham Young, Heber C. Kimball, un fiel Apóstol; además de muchos otros líderes de la Iglesia que también tenían raíces en Nueva Inglaterra. Entre los antepasados de ellos se encontraban personas que habían llegado a América en el buque Mayflower [el barco que llevó al continente americano a los primeros peregrinos procedentes de Inglaterra] o que habían luchado en la guerra de la independencia estadounidense . Esta gente industriosa e independiente que colonizó las deshabitadas extensiones de Nueva Inglaterra eran personas admirables, eran patriotas, responsables y religiosas. José no tenía por qué sentirse avergonzado de lo que se consideraría una humilde cuna, puesto que su ascendencia le había dejado un legado moral duradero.
Muchas de las creencias de los puritanos con las que José Smith se había criado fueron una preparación para los principios y las doctrinas que recibió más tarde por revelación. Cuando recibió la revelación de que no debemos ser ociosos (véase D. y C. 42:42), eso le confirmó que la vida de la gente de Nueva Inglaterra, tan frugal e ingeniosa, era apropiada; cuando el Señor le dijo que buscara conocimiento de los mejores libros "tanto por el estudio como por la fe" (D. y C. 88:118), la revelación afirmó en él la importancia que daban los puritanos a la educación. Y más adelante, cuando el Profeta promulgó el concepto de una sociedad ideal gobernada por Dios, dio a conocer un principio que los puritanos de Nueva Inglaterra podían aceptar sin dificultad.
No obstante, José Smith no era esclavo de sus tradiciones. Durante su vida introdujo doctrinas y ordenanzas del Evangelio que no eran diametralmente opuestas a las creencias puritanas, pero que excedían todas las formulaciones teológicas de otros líderes religiosos en su alcance y claridad. Por ejemplo, su concepto de Dios como un ser personal y amoroso se oponía a la creencia calvinista de un dios inflexible y justiciero. Las revelaciones que declararon que la Trinidad estaba compuesta de tres seres distintos contradijeron la teología tradicional calvinista sobre la Trinidad.
A pesar de la importancia que tuvo en la vida de José Smith la influencia del ambiente en que se crió, Dios fue el que dio forma a sus ideas. Por cierto, el concepto de que el Señor conocía al Profeta en una existencia previa y que lo preparó para encargarse de la misión fundamental de restaurar la Iglesia de Dios en la tierra es parte de la teología de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. José Smith mismo habló de su preordenación: "Todo hombre que tenga un llamamiento para ministrar a los habitantes de este mundo fue ordenado con ese propósito en el Gran Concilio de los cielos, antes de que existiera este mundo. Yo supongo que fui ordenado en ese Gran Concilio para desempeñar esta función".
Brigham Young dijo de José Smith: "En los concilios eternos, mucho antes de que se creara la tierra, fue decretado que él sería el hombre que en esta última dispensación del mundo revelaría la palabra de Dios y recibiría en su totalidad las llaves y el poder del Sacerdocio del Hijo de Dios. El Señor estaba consciente de él, de su padre, de sus abuelos y de sus progenitores hasta Abraham, desde Abraham hasta los del diluvio, desde los del diluvio hasta Enoc y desde Enoc hasta Adán. Él ha observado a esa familia y todo ese linaje desde su origen hasta el nacimiento de ese hombre, que fue preordenado en las eternidades para presidir esta última dispensación".
Manual de Institutos La Historia de la Iglesia en la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos. Pág. 26 y 27.
Muchas de las creencias de los puritanos con las que José Smith se había criado fueron una preparación para los principios y las doctrinas que recibió más tarde por revelación. Cuando recibió la revelación de que no debemos ser ociosos (véase D. y C. 42:42), eso le confirmó que la vida de la gente de Nueva Inglaterra, tan frugal e ingeniosa, era apropiada; cuando el Señor le dijo que buscara conocimiento de los mejores libros "tanto por el estudio como por la fe" (D. y C. 88:118), la revelación afirmó en él la importancia que daban los puritanos a la educación. Y más adelante, cuando el Profeta promulgó el concepto de una sociedad ideal gobernada por Dios, dio a conocer un principio que los puritanos de Nueva Inglaterra podían aceptar sin dificultad.
No obstante, José Smith no era esclavo de sus tradiciones. Durante su vida introdujo doctrinas y ordenanzas del Evangelio que no eran diametralmente opuestas a las creencias puritanas, pero que excedían todas las formulaciones teológicas de otros líderes religiosos en su alcance y claridad. Por ejemplo, su concepto de Dios como un ser personal y amoroso se oponía a la creencia calvinista de un dios inflexible y justiciero. Las revelaciones que declararon que la Trinidad estaba compuesta de tres seres distintos contradijeron la teología tradicional calvinista sobre la Trinidad.
A pesar de la importancia que tuvo en la vida de José Smith la influencia del ambiente en que se crió, Dios fue el que dio forma a sus ideas. Por cierto, el concepto de que el Señor conocía al Profeta en una existencia previa y que lo preparó para encargarse de la misión fundamental de restaurar la Iglesia de Dios en la tierra es parte de la teología de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. José Smith mismo habló de su preordenación: "Todo hombre que tenga un llamamiento para ministrar a los habitantes de este mundo fue ordenado con ese propósito en el Gran Concilio de los cielos, antes de que existiera este mundo. Yo supongo que fui ordenado en ese Gran Concilio para desempeñar esta función".
Brigham Young dijo de José Smith: "En los concilios eternos, mucho antes de que se creara la tierra, fue decretado que él sería el hombre que en esta última dispensación del mundo revelaría la palabra de Dios y recibiría en su totalidad las llaves y el poder del Sacerdocio del Hijo de Dios. El Señor estaba consciente de él, de su padre, de sus abuelos y de sus progenitores hasta Abraham, desde Abraham hasta los del diluvio, desde los del diluvio hasta Enoc y desde Enoc hasta Adán. Él ha observado a esa familia y todo ese linaje desde su origen hasta el nacimiento de ese hombre, que fue preordenado en las eternidades para presidir esta última dispensación".
Manual de Institutos La Historia de la Iglesia en la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos. Pág. 26 y 27.
Muchas de las creencias de los puritanos con las que José Smith se había criado fueron una preparación para los principios y las doctrinas que recibió más tarde por revelación. Cuando recibió la revelación de que no debemos ser ociosos (véase D. y C. 42:42), eso le confirmó que la vida de la gente de Nueva Inglaterra, tan frugal e ingeniosa, era apropiada; cuando el Señor le dijo que buscara conocimiento de los mejores libros "tanto por el estudio como por la fe" (D. y C. 88:118), la revelación afirmó en él la importancia que daban los puritanos a la educación. Y más adelante, cuando el Profeta promulgó el concepto de una sociedad ideal gobernada por Dios, dio a conocer un principio que los puritanos de Nueva Inglaterra podían aceptar sin dificultad.
No obstante, José Smith no era esclavo de sus tradiciones. Durante su vida introdujo doctrinas y ordenanzas del Evangelio que no eran diametralmente opuestas a las creencias puritanas, pero que excedían todas las formulaciones teológicas de otros líderes religiosos en su alcance y claridad. Por ejemplo, su concepto de Dios como un ser personal y amoroso se oponía a la creencia calvinista de un dios inflexible y justiciero. Las revelaciones que declararon que la Trinidad estaba compuesta de tres seres distintos contradijeron la teología tradicional calvinista sobre la Trinidad.
A pesar de la importancia que tuvo en la vida de José Smith la influencia del ambiente en que se crió, Dios fue el que dio forma a sus ideas. Por cierto, el concepto de que el Señor conocía al Profeta en una existencia previa y que lo preparó para encargarse de la misión fundamental de restaurar la Iglesia de Dios en la tierra es parte de la teología de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. José Smith mismo habló de su preordenación: "Todo hombre que tenga un llamamiento para ministrar a los habitantes de este mundo fue ordenado con ese propósito en el Gran Concilio de los cielos, antes de que existiera este mundo. Yo supongo que fui ordenado en ese Gran Concilio para desempeñar esta función".
Brigham Young dijo de José Smith: "En los concilios eternos, mucho antes de que se creara la tierra, fue decretado que él sería el hombre que en esta última dispensación del mundo revelaría la palabra de Dios y recibiría en su totalidad las llaves y el poder del Sacerdocio del Hijo de Dios. El Señor estaba consciente de él, de su padre, de sus abuelos y de sus progenitores hasta Abraham, desde Abraham hasta los del diluvio, desde los del diluvio hasta Enoc y desde Enoc hasta Adán. Él ha observado a esa familia y todo ese linaje desde su origen hasta el nacimiento de ese hombre, que fue preordenado en las eternidades para presidir esta última dispensación".
Manual de Institutos La Historia de la Iglesia en la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos. Pág. 26 y 27.
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Esta réplica se construyó en el lugar donde se organizó la Iglesia el 6 de abril de 1830. |
José Smith
Después de la crucifixión de Jesucristo y de la muerte de Sus apóstoles, y ante la persecución y la hostilidad organizadas provenientes del pagano Imperio Romano, la iglesia que Cristo había establecido con sus sencillas y a la vez hermosas doctrinas y autoridad rápidamente comenzó a cambiar; y para el siglo cuatro, poco se asemejaba a la Iglesia original de Cristo. Con la pérdida de la aprobación divina y de la autoridad de la Iglesia, siguió un largo período de obscuridad espiritual.
Pero en la primavera de 1820, en el otro lado del mundo, Dios apareció a un joven de 14 años llamado José Smith, lo que puso en marcha los acontecimientos que llevaron a la "Restauración" de la antigua Iglesia de Jesucristo a la tierra.
José Smith nació el 23 de diciembre de 1805, en Sharon, Vermont, situado en el noreste de los Estados Unidos. Más tarde se mudó con su familia a la comunidad rural de Palmyra, Nueva York, donde, en 1820, se había producido un despertar religioso. Confundido por las afirmaciones conflictivas de las diversas religiones, José acudió a la Biblia en procura de guía, y allí encontró un desafío: el de "preguntarle a Dios" por sí mismo.
En una arboleda boscosa cerca de la granja familiar, José se arrodilló a orar y, allí, en ese lugar apartado, en la revelación más espectacular ocurrida desde los tiempos bíblicos, Dios y Su Hijo Jesucristo se le aparecieron al joven y le dieron instrucciones. Se le mandó que no se uniera a ninguna de las iglesias que existían y se le dijo que Dios restauraría a la tierra la Iglesia que organizó originalmente Jesucristo con todas sus verdades y la autoridad del sacerdocio. Diez años más tarde, después de una serie de revelaciones y de apariciones extraordinarias a José Smith y a otras personas, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se organizó oficialmente el 6 de abril de 1830, en Fayette, Nueva York.
El Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo
En septiembre de 1823, a José le visitó un antiguo profeta, un hombre que había vivido y fallecido en el hemisferio americano siglos antes. Este hombre resucitado, que dijo que su nombre era Moroni, le indicó a José el camino que llevaba a un cerro cerca de Palmyra y allí le mostró el relato religioso de una antigua civilización americana; dicho relato se hallaba grabado en planchas de metal que estaban enterradas en la tierra. Transcurrieron cuatro años antes de que se le permitiera a José tomar el registro y traducirlo; hoy se le conoce como el Libro de Mormón, llamado así debido a uno de los profetas antiguos que lo había compilado. El Libro de Mormón se publicó por primera vez en 1830.
El Libro de Mormón contiene escritos religiosos de civilizaciones de la antigua América que van desde aproximadamente 2.200 a.C. hasta 421 d.C.. En él se incluye el relato testimonial del ministerio de Jesucristo en el Continente Americano después de Su resurrección en Jerusalén.
La restauración de la autoridad del sacerdocio
Los apóstoles y profetas de todas las edades han tenido la autoridad de Dios para actuar en Su nombre. Los Doce Apóstoles originales recibieron dicha autoridad del sacerdocio bajo las manos de Jesucristo mismo; pero, al morir, la autoridad del apostolado desapareció de la tierra. Por lo tanto, un componente esencial de la Restauración fue el restablecimeinto de esa autoridad del sacerdocio en 1829.
En mayo de ese año, un ser resucitado, que se dio a conocer como Juan el Bautista y se apareció a José Smith y a su compañero Oliver Cowdery, puso las manos sobre la cabeza de ellos y les otorgó el Sacerdocio Aarónico con la autoridad para bautizar y llevar a cabo otras ordenanzas. Poco después, tres de los apóstoles originales: Pedro, Santiago y Juan se aparecieron a José y a Oliver y les otorgaron la autoridad del apostolado y el Sacerdocio de Melquisedec o sacerdocio mayor. Con la restauración de la autoridad del sacerdocio, José organizó La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días con seis miembros iniciales.
El crecimiento y la oposición
Tal como la Iglesia antigua, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días comenzó como una iglesia misionera. A mediados del siglo diecinueve, se alentó a los conversos a congregarse con los miembros que vivían en los Estados Unidos, y al poco tiempo, grandes grupos de inmigrantes provenientes de Europa y del este de los Estados Unidos encendieron la llama de la oposición.
Con objeto de escapar la creciente agitación, la sede de la Iglesia se trasladó de Nueva York a Ohio, más tarde a Misuri y luego a Illinois. En 1839, los Santos de los Últimos Días establecieron la comunidad de Nauvoo (Illinois) sobre una extensión de terreno pantanoso inhóspito que bordeaba el río Misisipí. Bajo el liderazgo de José Smith, drenaron los pantanos y comenzaron a erigir una comunidad de casas hermosas, de granjas y negocios prósperos; y, además, edificaron un templo.
Para 1844, Nauvoo competía con Chicago en el número de habitantes; pero las sospechas y el antagonismo cada vez mayores que existían en las comunidades vecinas dieron lugar a gran agitación y desconfianza. Los periódicos de pueblos vecinos comenzaron a exigir la exterminación de los Santos de los Últimos Días.
En el apogeo de esa agitación, José Smith y su hermano Hyrum fueron asesinados a balazos por una chusma armada cerca de Carthage, Illinois.
Brigham Young y la jornada hacia el Oeste
Las chusmas atacaron los poblados Santos de los Últimos Días de la región quemando las cosechas, destruyendo los hogares y amenazando exterminar a la gente. Los líderes de la Iglesia sabían que otro traslado estaba a las puertas. Éste se convertiría en uno de los éxodos más visionarios y prodigiosos ocurridos en la historia de los Estados Unidos.
Como el miembro de los Doce Apóstoles de más antigüedad, Brigham Young sucedió a José Smith como líder de la Iglesia, y, en febrero de 1846, condujo a los Santos de los Últimos Días a través del congelado río Misisipí hacia territorio virgen de Iowa. Con grandes esfuerzos cruzaron Iowa, y por fin establecieron un poblado denominado Winter Quarters, cerca de la contemporánea Omaha, Nebraska. La comunidad no tardó en expandirse para incluir cientos de alojamientos, muchos de ellos simples excavaciones subterráneas o chozas de paja a ambos lados del río.
En procura de una visión que inicialmente recibiera José Smith, Brigham Young preparó a su gente ---tal vez a unas 17.000 personas para ese entonces--- para una jornada histórica a través del vasto desierto hacia las Montañas Rocosas, a 1.700 kilómetros rumbo al Oeste. El primer grupo de pioneros partió desde Winter Quarters a principios de la primavera siguiente y llegó al Valle del Gran Lago Salado, el 24 de julio de 1847.
Durante algunos años, otros miles de Santos de los Últimos Días cruzaron penosamente las grandes praderas norteamericanas para dirigirse al refugio que recién habían encontrado. Algunos de los pioneros cruzaron las planicies en carromatos; otros estaban equipados con carros de mano pequeños y livianos. Diez compañías de carros de mano cruzaron las planicies norteamericanas durante los cuatro años siguientes; de éstas, ocho finalizaron la jornada con relativo éxito, pero dos de ellas enfrentaron tragedias y vieron perecer a cientos debido al hambre, a la fatiga y a la exposición a las inclemencias del tiempo.
Cuatro años después de que llegaron al Valle del Lago Salado, los miembros de la Iglesia fueron comisionados por Brigham Young a establecer colonias en todo el Oeste. En total, los pioneros establecieron más de 600 comunidades en una extensa franja que cubría más de 1.800 kilómetros desde el sur de Alberta (Canadá) hasta México.
En una era moderna
Cuando a Utah se le reconoció como el estado número 45 de Estados Unidos, el 4 de enero de 1896, el número de miembros de la Iglesia ascendía a un cuarto de millón, residiendo la mayoría de ellos en Utah y un modesto número esparcido en colonias a través del oeste de los Estados Unidos, el sur de Alberta y el norte de México. Para 1930, sólo aproximadamente la mitad de los miembros de la Iglesia vivía en Utah, pero la cantidad restante era mayormente norteamericana. Al alcanzar la Iglesia logros gigantescos en cuanto al número de miembros en el siglo veinte ---un millón en 1947, dos millones en 1963, tres millones en 1971 y cuatro millones en 1978--- la constitución demográfica seguía siendo primeramente estadounidense, pero comenzaba a cambiar en forma notable; de igual manera, la proporción de miembros de Utah era cada vez menor.
A finales de 1999, el número de miembros de la Iglesia casi llegaban a los 11 millones; de ese total, aproximadamente una séptima parte residía en Utah y un poco menos de la mitad residía en los Estados Unidos.
Ver: http://www.iglesiajesucristosud.org/newsroom/content13.php
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