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11-Doctrina y Convenios

Doctrina y Convenios: La voz del Señor se dirige a toda persona

Por lualcaro - 23 de Mayo, 2008, 17:55, Categoría: 11-Doctrina y Convenios

Nueva revelación

Después de la muerte de Jesús y los Apóstoles, el poder del sacerdocio ya no estuvo entre los habitantes del Viejo Mundo, y comenzó la gran apostasía. En poder del mundo cristiano sólo quedó la revelación que ya existía, que se había registrado y había pasado a los santos, la cual posteriormente se recopiló y se juntó con escritos de los profetas de la antigüedad y formó lo que hoy conocemos como el Antiguo y el Nuevo Testamentos. Es imposible dejar de apreciar el impacto y valor que ha tenido la Biblia en la historia y el desarrollo del cristianismo. Por supuesto, sin que se diera a la gente nuevas revelaciones, no es de sorprender que la Biblia fuera para los cristianos la única fuente de la palabra de Dios. Por ejemplo, hay un credo religioso que declara que la Biblia contiene "todos los consejos que se han recibido de Dios", y otro dice, también refiriéndose a ese libro, que "las Santas Escrituras contienen todo lo necesario para la salvación". (Backman, American Religions, pág. 449.)

No obstante, de ese mismo libro, que muchos consideraron completo y cerrado, proceden las palabras que hicieron que el joven José Smith buscara a Dios en una oración: "Y si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada" (Santiago 1:5).

En respuesta a aquella humilde petición, se desplegó una visión gloriosa: Se abrieron los cielos que habían estado silenciosos durante mil cuatrocientos años, y la revelación comenzó a derramarse sobre la tierra una vez más. Durante más de un milenio no había habido profetas en el mundo, pero entonces Dios mismo se mostró, hubo ángeles que ejercieron su ministerio, se trajo nuevamente el Urim y Tumim, se tradujeron escrituras antiguas, y la Iglesia fue restaurada. La revelación volvió a ser una realidad. No hacía todavía dos años de la restauración de la Iglesia cuando el profeta José Smith escribió lo siguiente: "En esos días de la infancia de la Iglesia, sentíamos una gran ansiedad por obtener la palabra del Señor sobre todo asunto que de una manera u otra tuviera que ver con nuestra salvación". (History of the Church, 1:207.)

Desde aquel día de la primavera de 1820 hasta la triste tarde del 27 de junio de 1844, a través del hombre elegido para iniciar la última dispensación, fluyeron las revelaciones, una tras otra. Los santos aceptamos la Biblia como la palabra del Señor, pero sabemos que no es la única. El profeta José Smith escribió lo siguiente: "Nosotros nos hallamos en una situación distinta a la de cualquier otro pueblo que haya existido en la tierra. En consecuencia, aquellas revelaciones no podrían adaptarse a nuestra condición porque se habían dado a otros pueblos que existieron antes que nosotros; pero en éstos, los postreros días, Dios iba a congregar a un resto, el cual sería un medio de liberación para su pueblo en Jerusalén, así como en Sión. Y bien, si Dios no diera más revelación, ¿cómo encontraríamos a ese resto y a Sión? El dijo que estaba cercano el tiempo en que la desolación cubriría a la tierra y que entonces tendría un lugar de liberación donde estuviera ese resto, y en Sión, etc." ("Kirtland Council Minute Book", Archivos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, Salt Lake City, págs. 43-44.)

La revelación no cesó cuando el populacho dio muerte al Profeta, sino que el "manto" (véase 1 Reyes 19:19) pasó de un hombre a otro, de profeta a profeta, y continúa hoy día sobre los hombros de nuestro Profeta.

Con la transferencia de las llaves a cada sucesor, también se recibe revelación. El presidente Spencer W. Kimball testificó lo siguiente: "Con estos registros sagrados, muchos pensarán que el "día de los profetas" ha llegado a su fin. Mas no es así, y testificamos al mundo que la revelación continúa y que los archivos de la Iglesia contienen toda la que se recibe mes a mes y día a día." ("La palabra del Señor a sus profetas", Liahona, oct. de 1977, págs. 63-66.)

DOCTRINA Y CONVENIO MANUAL PARA EL ALUMNO (Preparado por el Sistema Educativo de la Iglesia)

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Comentarios sobre Doctrina y Convenios

Por lacr - 14 de Julio, 2007, 7:08, Categoría: 11-Doctrina y Convenios

El libro de escrituras de los úl­timos días que contiene selecciones de las revelaciones dadas a José Smith y a sus sucesores en la Presi­dencia de la Iglesia es llamado Doc­trina y Convenios.

Algunas partes de estas revela­ciones habían sido publicadas en In­dependence, Misurí en 1833 con el título de Libro de Mandamientos, pero la violencia de la chusma des­truyó la imprenta y paró el trabajo en ese momento. Sin embargo, en 1835, el Profeta había hecho una se­lección ampliada de revelaciones y la primera edición de Doctrina y Convenios salió de la prensa.

Desde entonces, por supuesto, se continuó recibiendo revelación es­crita. Después que los santos fueran al oeste, el Elder Orson Pratt fue co­misionado por la Primera Presiden­cia para preparar una edición actua­lizada de Doctrina y Convenios para su publicación. Este volumen, el que usamos actualmente, contiene reve­laciones adicionales y está dividida en secciones y versículos; fue publi­cado por primera vez en 1876. Tal como está constituido actualmente, Doctrina y Convenios contiene 136 capítulos o secciones a los cuales se le ha agregado una Declaración Ofi­cial comúnmente conocida como El Manifiesto.

La mayoría de estas secciones lle­garon a José Smith por revelación directa, y las palabras fueron escri­tas tal como las pronunció el Señor Jesucristo mismo. (D. Y C. 29.) El poder del Espíritu Santo se manifes­tó en la recepción de todas las reve­laciones.

Algunas llegaron por el susurro del Espíritu al Profeta (D. Y C. 10); otras se recibieron a través del Urim y Tumim (D. Y C. 3); otras fueron palabras registradas de ángeles ministrantes (D. Y C. 76); unas pocas son epístolas inspiradas del Profeta (D. Y C. 128); otras pocas son pun­tos inspirados de instrucción (D. Y C. 131); uno es un artículo estable­ciendo la creencia de la Iglesia refe­rente a los gobiernos y las leyes en general (D. Y C. 134); uno es un anuncio inspirado del martirio del Profeta y del Patriarca (D. Y C.135) y desde su adopción en 1890, la De­claración Oficial (El Manifiesto) del Presidente Wilford Woodruff ha si­do publicado en Doctrina y Conve­nios.

Las primeras ediciones de Doc­trina y Convenios contenían tam­bién las Disertaciones sobre la Fe y un artículo sobre el matrimonio es­crito por Oliverio Cowdery.

Estos asuntos no fueron revela­ciones, nunca se las consideró como tales, y no son ya publicadas en el mismo volumen que las revelacio­nes. (Doctrina de Salvación, vol.3, pág. 180-186.)

Tal vez ningún otro libro es de tanto valor para los santos, como Doctrina y Convenios. Es su libro, la voz de Dios en su día: las revelacio­nes que contiene son verdaderas, y al hombre se le manda que las escu­driñe. (D. Y C.1:37-39.)

Pero todas las revelaciones recibi­das en este día no están en este libro. Las revelaciones que establecían las ordenanzas del templo y otras cosas sagradas no son publicadas para el mundo. El Profeta recibió muchas re­velaciones para individuos, y no es­tán incluidas en el registro publicado. Hay algunas descripciones de visio­nes y revelaciones en Historia de la Iglesia que no están publicados en Doctrina y Convenios. El 21 de enero de 1836, por ejemplo, el Profeta tuvo una visión del Padre y el Hijo en el reino celestial y escuchó la voz de Dios hacer la gran proclamación rela­tiva a la salvación de los muertos (Enseñanzas, pág. 124.) El Presidente Joseph F. Smith y otros presidentes de la Iglesia han recibido revelación escrita desde el día del Profeta, las que han sido aceptadas por los her­manos pero nunca se ordenó su pu­blicación en Doctrina y Convenios. (Doctrina del Evangelio, pág.464-468.)

Bruce R. McConkie (Doctrina Mormona)

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