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23 de Mayo, 2008

Cómo se estableció el canon del Nuevo Testamento

Por lualcaro - 23 de Mayo, 2008, 20:16, Categoría: General

El canon del Nuevo Testamento se estableció muy tardíamente, hacia el siglo 4 de la Era Cristiana. Los 27 libros del canon actual aparecieron por primera vez mencionados por Atanasio en el año 367. Finalmente, el canon quedó establecido de manera definitiva en el Tercer Concilio de Cartago (año 397), pero muchas iglesias de Oriente siguieron negándole autoridad al Apocalipsis, un libro tan cargado de elementos gnósticos, simbólicos, y escatológicos (es decir, que explican el destino final del alma).

Durante el Renacimiento y la Reforma otra vez se produjeron debates sobre qué se debía incluir en la Biblia. Martín Lutero, por ejemplo, cuestionaba la autoridad del la epístola a los Hebreos, la de Santiago, la de Judas, y el Apocalipsis. En el Concilio de Trento (año 1546) la Iglesia Católica ratificó el canon bíblico incluyendo los libros del Nuevo Testamento que se mencionaban en el Concilio de Cartago.

Otra pregunta que podemos formularnos con respecto al Nuevo Testamento es el orden en que aparecen los libros, y que fue establecido por Erasmo. Hay varias teorías a respecto. San Agustín creía que los cuatro evangelios fueron colocados en el orden que fueron escritos, pero hoy en día se considera que Marcos es probablemente anterior a Mateo y Lucas. Otra teoría es que van del más judío al más griego, con Mateo poniendo énfasis en las profecías judías sobre el Mesías y Juan moviéndose hacia el gnosticismo. También se podría proponer que se puso primero Mateo porque era un evangelio muy estimado por los antiguos, y el Apocalipsis al final por ser el libro más disputado. Además, se puede sugerir que Mateo mira hacia atrás (las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento) y el Apocalipsis hacia adelante (el fin del mundo). Las epístolas paulinas aparecen en las biblias modernas en orden de tamaño (de la más larga a la más breve), excepto la epístola a los Hebreos, cuya autoridad y autoría siempre han estado en disputa (Funk, 1986, pp. 103-107).

Parte de un articulo escrito por Hugo Olaiz

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Cómo se estableció el canon del Antiguo Testamento

Por lualcaro - 23 de Mayo, 2008, 19:55, Categoría: General

Antes de la era cristiana, no existía realmente la noción de un canon cerrado. Los hebreos preservaban y trasmitían la Ley, los profetas, y "los otros libros de los antepasados", que incluían diversas obras literarias. Sin embargo, le asignaban a los diferentes libros distintos valores. El Pentateuco quedó establecida en la época de Esdras y Nehemías, al igual que los libros históricos. Los libros proféticos incluyen obras que quedaron establecidas en una época posterior, y los libros poéticos y sapienciales, de naturaleza más diversa, no podían leerse en voz alta durante los servicios religiosos (ver Weiser, 1961, pp. 331-340).

El canon judío se estableció entre el año 100 antes de Cristo y el año 100 de la Era Cristiana. Aparentemente, surgió como una reacción contra los escritos apocalípticos que se difundieron durante la revuelta de los macabeos. Fue un acto dogmático deliberado, y el criterio utilizado fue el de aceptar solamente los libros que cubrían la época entre Moisés y Artajerjes. De este modo, se logró eliminar todos los libros de corte apocalíptico, excepto el libro de Daniel y ciertos pasajes proféticos tales como Isaías 24-27 y Zacarías 12-14. Aunque el asunto no fue resuelto de inmediato (los saduceos, por ejemplo, aceptaban solamente la Torá), a la postre el canon judío quedó establecido y logró distanciar al judaísmo de sectas apocalípticas, heréticas y cristianas (ver Weiser, 1961, pp. 342-347; Patzia, 1995, pp. 22-24).

Parte de un articulo escrito por Hugo Olaiz

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Teologia y Razón

Por lualcaro - 23 de Mayo, 2008, 18:52, Categoría: 19-Teologia y Mormonismo

Hay quienes opinan que el conocimiento teológico no es un tema que se presta a una consideración analítica o científica por parte del hombre; y como un concepto verdadero de Dios, que es el tema principal de la teología, debe por necesidad basarse en la revelación divina, no podemos recibir este conocimiento sino conforme a lo que benignamente se nos concede; y que el querer llevar a cabo una investigación minuciosa de ello mediante los poderes falibles del razonamiento humano sería igual que aplicar a los hechos de Dios, como norma de medida, la totalmente inadecuada sabiduría del hombre. Hay muchas verdades que quedan fuera del alcance de la mera razón humana, y se ha declarado que los hechos teológicos entran en esa categoría. Es cierto esto; pero sólo hasta donde se puede aplicar la misma clasificación a otras verdades aparte de las teológicas, en la acepción limitada de la expresión; porque toda verdad, siendo eterna, es superior a la razón en el sentido de que se manifiesta a la razón, mas no es una fabricación de ella. No obstante, se han de estimar y comparar las verdades mediante el ejercicio de la razón.

James E. Talmage. Los Articulos de Fe.

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Doctrina y Convenios: La voz del Señor se dirige a toda persona

Por lualcaro - 23 de Mayo, 2008, 17:55, Categoría: 11-Doctrina y Convenios

Nueva revelación

Después de la muerte de Jesús y los Apóstoles, el poder del sacerdocio ya no estuvo entre los habitantes del Viejo Mundo, y comenzó la gran apostasía. En poder del mundo cristiano sólo quedó la revelación que ya existía, que se había registrado y había pasado a los santos, la cual posteriormente se recopiló y se juntó con escritos de los profetas de la antigüedad y formó lo que hoy conocemos como el Antiguo y el Nuevo Testamentos. Es imposible dejar de apreciar el impacto y valor que ha tenido la Biblia en la historia y el desarrollo del cristianismo. Por supuesto, sin que se diera a la gente nuevas revelaciones, no es de sorprender que la Biblia fuera para los cristianos la única fuente de la palabra de Dios. Por ejemplo, hay un credo religioso que declara que la Biblia contiene "todos los consejos que se han recibido de Dios", y otro dice, también refiriéndose a ese libro, que "las Santas Escrituras contienen todo lo necesario para la salvación". (Backman, American Religions, pág. 449.)

No obstante, de ese mismo libro, que muchos consideraron completo y cerrado, proceden las palabras que hicieron que el joven José Smith buscara a Dios en una oración: "Y si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada" (Santiago 1:5).

En respuesta a aquella humilde petición, se desplegó una visión gloriosa: Se abrieron los cielos que habían estado silenciosos durante mil cuatrocientos años, y la revelación comenzó a derramarse sobre la tierra una vez más. Durante más de un milenio no había habido profetas en el mundo, pero entonces Dios mismo se mostró, hubo ángeles que ejercieron su ministerio, se trajo nuevamente el Urim y Tumim, se tradujeron escrituras antiguas, y la Iglesia fue restaurada. La revelación volvió a ser una realidad. No hacía todavía dos años de la restauración de la Iglesia cuando el profeta José Smith escribió lo siguiente: "En esos días de la infancia de la Iglesia, sentíamos una gran ansiedad por obtener la palabra del Señor sobre todo asunto que de una manera u otra tuviera que ver con nuestra salvación". (History of the Church, 1:207.)

Desde aquel día de la primavera de 1820 hasta la triste tarde del 27 de junio de 1844, a través del hombre elegido para iniciar la última dispensación, fluyeron las revelaciones, una tras otra. Los santos aceptamos la Biblia como la palabra del Señor, pero sabemos que no es la única. El profeta José Smith escribió lo siguiente: "Nosotros nos hallamos en una situación distinta a la de cualquier otro pueblo que haya existido en la tierra. En consecuencia, aquellas revelaciones no podrían adaptarse a nuestra condición porque se habían dado a otros pueblos que existieron antes que nosotros; pero en éstos, los postreros días, Dios iba a congregar a un resto, el cual sería un medio de liberación para su pueblo en Jerusalén, así como en Sión. Y bien, si Dios no diera más revelación, ¿cómo encontraríamos a ese resto y a Sión? El dijo que estaba cercano el tiempo en que la desolación cubriría a la tierra y que entonces tendría un lugar de liberación donde estuviera ese resto, y en Sión, etc." ("Kirtland Council Minute Book", Archivos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, Salt Lake City, págs. 43-44.)

La revelación no cesó cuando el populacho dio muerte al Profeta, sino que el "manto" (véase 1 Reyes 19:19) pasó de un hombre a otro, de profeta a profeta, y continúa hoy día sobre los hombros de nuestro Profeta.

Con la transferencia de las llaves a cada sucesor, también se recibe revelación. El presidente Spencer W. Kimball testificó lo siguiente: "Con estos registros sagrados, muchos pensarán que el "día de los profetas" ha llegado a su fin. Mas no es así, y testificamos al mundo que la revelación continúa y que los archivos de la Iglesia contienen toda la que se recibe mes a mes y día a día." ("La palabra del Señor a sus profetas", Liahona, oct. de 1977, págs. 63-66.)

DOCTRINA Y CONVENIO MANUAL PARA EL ALUMNO (Preparado por el Sistema Educativo de la Iglesia)

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