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El Día de Reposo (Primera Parte)

Por lualcaro - 13 de Febrero, 2008, 21:13, Categoría: 23-Respuestas

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En vista de que es algo sensible la variedad de opiniones que existen entre los cristianos al respecto de que si deben adorar durante el séptimo día de la semana, el sábado de los judíos, o el primer día de la semana (domingo), que fue cuando Cristo resucitó de la tumba, llamado el Día del Señor en las Santas Escrituras, no fue sino propio que con la restauración de su Iglesia en esta dispensación, el Señor hablara sobre el asunto. Por consiguiente, así lo hizo en una revelación que concedió al profeta José Smith en Sión, Distrito de Jackson, estado de Misuri, el día 7 de agosto de 1831, de la cual citamos estos versículos:

"Y para que más íntegramente puedas conservarte sin mancha del mundo, irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo; porque, en verdad, éste es un día que se te ha señalado para descansar de todas tus obras y rendir tus devociones al Altísimo; sin embargo, tus votos se ofrecerán en justicia todos los días y a todo tiempo; pero recuerda que en éste, el día del Señor, ofrecerás tus ofrendas y tus sacramentos al Altísimo, confesando tus pecados a tus hermanos, y ante el Señor". (D. y C. 59:9-12.)

Esta revelación nos hace saber que el "día del Señor" es llamado por El "mi día santo". Una vez más es por medio de la revelación del Señor a su profeta de esta dispensación que se aclara esta verdad, más bien que por medio del estudio de las Escrituras o historias antiguas. No obstante, conviene referirnos a las Escrituras antiguas para demostrar que esta revelación, dada por el Señor en el restablecimiento de su Iglesia en la tierra en esta dispensación, en ninguna manera contradice las instrucciones y revelaciones comunicadas por El mediante sus profetas en los días pasados.

LA HISTORIA DEL DÍA DEL SÁBADO

La palabra sábado deriva del latín sabbatum, y ésta del griego sabbaton, que a su vez viene del hebreo shabbath, cuya raíz shabath significa reposar o descansar. Consideremos brevemente la historia del día del sábado:

"Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación". (Génesis 2:2-3.)

Según esta narración, se establece claramente que "bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra". Sin embargo, el estudio de las Escrituras parece indicar que el primer mandamiento dado por medio de cualquiera de sus profetas sobre la observancia de este día como uno de adoración por parte del pueblo fue proclamado por Moisés unos dos mil quinientos años después de la creación. En el libro de Deuteronomio leemos la razón por qué Dios estableció este mandamiento entre los hijos de Israel en esa época:

"Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos tos que estamos aquí hoy vivos. Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado... Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo. (Deuteronomio 5:2-3, 12, 15.)

Según estos pasajes, es evidente que fue un convenio nuevo que hizo el Señor con Israel en Horeb, que no hizo este pacto con sus Padres, que lo estableció a fin de que se acordaran que fueron siervos en la tierra de Egipto, y que el Señor su Dios los había sacado con mano fuerte y brazo extendido; por tanto, el Señor su Dios les mandaba que observaran el día del sábado.

Este mandamiento de observar el día del sábado quedó incorporado en la ley de Moisés, como también lo fueron el año sabático y el jubileo cada cuarenta y nueve y cincuenta años. Refiriéndose a la ley de Moisés, el apóstol Pablo dijo:

"De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe." (Gálatas 3:24.)

De manera que si la ley de Moisés fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo, nos parece perfectamente razonable suponer que cuando Cristo viniera, no habría más necesidad del ayo.

EL SÁBADO ISRAELITA HABRÍA DE TERMINAR

Si entendemos que la ley de Moisés, incluso sus sábados, era un ayo para llevarnos a Cristo, podemos con mayor facilidad entender por qué el Señor permitió que su profeta Oseas declarase que haría cesar los sábados de Israel:

"Haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus días de reposo, y todas sus festividades." (Oseas 2:11.)

¿Podemos aceptar las Escrituras como la palabra de Dios y dudar de que esta profecía de Oseas se cumpliría y que el Señor en verdad haría cesar los sábados de Israel? Al cumplirse la profecía de Oseas, es obvio que se abrió la puerta para la introducción de un sábado nuevo.

EL DÍA DEL SEÑOR ES EL SÁBADO NUEVO

El Salvador sabía que se habría de efectuar un cambio en el sábado:

"También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo". (Marcos 2:27-28.)

No vino para violar la rey, sino para cumplirla. De modo que en El se cumplió el sábado judío así como el resto de la ley de Moisés, que "ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo". Por tanto, cuando Cristo vino, también fue Señor del sábado. El mismo declaró que había venido para cumplir la ley:

"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir." (Mateo 5:17.)

Si Jesús vino para cumplir la ley, ¿por qué, pues, querrán algunos retenerla todavía? ¿Por qué no pueden aceptar lo que Jesús trajo para reemplazar la ley, incluso el sábado nuevo, el primer día de la semana o domingo, que fue cuando Jesús se levantó de la tumba? "El día del Señor" es el que El señaló a sus santos en esta dispensación para que lo adorasen. (Véase D. y C. 59:12.)

Mientras Juan, el discípulo amado del Señor, se hallaba desterrado en la Isla de Patmos "por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo", escribió:

"Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y o! detrás de mí una gran voz como de trompeta." (Apocalipsis 1:10.)

¿Por qué habría de llamarse "el día del Señor" si no era un día sagrado? Tengamos presente "que el Hijo del Hombre es Señor aun el día de reposo". (Marcos 2:28.) Por haber sido cambiado el día del sábado, Pablo comprendió que los santos serían criticados por esta práctica y otras con las cuales los judíos no estaban de acuerdo:

"Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo." (Colosenses 2:16.)

Ningún objeto habría tenido esta amonestación del Apóstol si los santos hubiesen estado adorando el sábado judío, porque entonces los judíos no habrían tenido ocasión para juzgarlos en este respecto.

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LeGrand Richards. Una Obra Maravillosa y Un Prodigio.(Paginas 178-180)

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