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Lo que sabemos sobre Juan el Bautista

Por lualcaro - 20 de Junio, 2007, 22:14, Categoría: General

por Juan Pablo Marichal, editor del Ezine SUD

Poniéndose en su piel
Cuando Walter Thomsen se dio cuenta de que estaría representando a Juan el Bautista en una producción de 1976, decidió estudiar la vida de Juan. "Nuestro director nos había pedido conocer realmente a los personajes que estábamos representando. Todo lo que sabía sobre Juan el Bautista era que había salido por el desierto predicando el arrepentimiento. Bautizó al Salvador y apareció a José Smith y a Oliverio Cowdery en los últimos días. Es realmente todo lo que sabía acerca de él. Despues de estudiar sobre él este año, llegó a significar mucho para mí. ¿Pueden imaginar ser el precursor del Salvador, venir a este mundo y prepararlo para la venida de Cristo y entonces estar realmente con él mientras estuvo sobre la tierra - predicando y conversando con él?
"He comprendido lo que el Salvador quiso dar a entender cuando dijo: 'Entre los nacidos de mujer no se ha levantado uno más grande que Juan el Bautista: aunque el que es el menor en el reino de los cielos es mayor que él" " (Matt. 11:11.)
- Jeane Woolfenden, "Songs Sung Backstage and in Balconies," New Era, Feb. 1977, 27

Predicho por profetas
Siendo tan importante, el servicio que Juan haría fue profetizado desde cientos de años antes por profetas como Lehi (1 Ne. 10:7-10), Nefi (1 Nefi 11:27; 2 Nefi 31:4-18) e Isaías (Isaías 40:3).

Fue preparado desde niño
Su nacimiento y su nombre fue revelado a sus padres en circunstancias extraordinarias, dentro de los muros del templo mismo (Lucas 1:5-25). Mientras estaba embarazada su madre, Juan saltó en el vientre cuando sintió cerca la presencia del Salvador (Lc. 1:39-41). El libro de Doctrina y Convenios informa que Juan "fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre", además "cuando tenía ocho días de edad, el ángel de Dios lo ordenó para este poder", es decir, el poder de preparar la vía delante de Jesucristo para que el mundo pudiera recibirlo (DyC 84:27-28).

La vida de Juan no debe haber sido fácil. Sabemos que, debido al cruel edicto de Herodes para matar a todos los niños pequeños, su madre escapó con él y vivió durante mucho tiempo en el desierto, alimentado con langostas y miel silvestre, hasta que Dios le llamó para que comenzara a predicar y a preparar el corazón de la gente para que pudieran reconocer al Salvador cuando le vieran. El padre de Juan fue un justo poseedor del sacerdocio y un hombre valiente. Cuando rehusó revelar el escondite al que había mandado a su familia, y mientras oficiaba en el templo, murió asesinado por orden de Herodes entre el templo y el altar.

Bautizó al Salvador
El bautismo no era algo nuevo ni desconocido para los judíos. Se practicaba desde Adán (Moisés 6:64-68) y había sido practicado en la época de Moisés (1 Cor. 10:2). Cualquiera pudo haber bautizado a Jesucristo, pero el se trasladó desde Nazaret hasta Betábara para ser bautizado específicamente por Juan, porque le reconocía como el único que realmente tenía la autoridad para hacerlo. Resulta interesante observar sobre un mapa que la distancia entre estos dos puntos abarca casi todo lo largo del Jordán, una enorme distancia difícil y llena de montañas (se supone que Betábara se encontraba a la altura de Jericó). Viendo el mapa uno se da cuenta de que Jesús tenía una poderosa razón para acudir a Juan y a nadie más para su bautismo. Juan era el único legítimamente autorizado y Jesús lo sabía.

Preparó discípulos para Cristo
Juan testificó de Cristo antes de bautizarlo, en su bautismo y después de él. Envió grupos de sus discípulos al Salvador para que lo reconocieran; procuraba que la gente tuviera un testimonio por sí misma y no sólo por lo que él les decía. Tan bien realizó Juan su labor de preparar a la gente delante de Cristo que al menos dos de los primeros apóstoles a los que llamó Jesucristo fueron escogidos entre los discípulos que había tenido Juan (Jn 1:35-42).

Fue un hombre de valor
Juan fue un hombre que no apreciaba ni su propia vida cuando se trataba de decir la verdad. Era audaz, a tal punto que no vaciló en denunciar públicamente la conducta incestuosa del propio Herodes, que había tomado por mujer a Herodías, la esposa de su hermano Felipe. Esta audacia le ganó la cárcel, pero Herodes no se atrevió a dañar a Juan porque sabía que contaba con muchos discípulos y simpatizantes. Sin embargo, le asesinó finalmente a causa de una bien urdida trampa de Herodías, quien le odiaba a muerte.

El profeta más grande
Jesús rindió tributo a Juan el Bautista como su precursor, como buen poseedor del sacerdocio y como la única persona autorizada para bautizarle al decir que Juan era el profeta más grande que se había levantado hasta el momento. Jesús mismo reconoció su autoridad y no comenzó a predicar públicamente sino hasta que Juan ya no pudo hacerlo por sí mismo (Mt. 4:12,17).

Un ángel de los últimos días
"Así, Juan murió como un mártir, como muchos de los siervos del Señor. Casi 800 años después el apareció a José Smith y a Oliverio Cowdery como un ser resucitado, puso sus manos en sus cabezas y les ordenó al Sacerdocio Aarónico. Tuvo que ser un ser resucitado para hacerlo, porque los espíritus no pueden imponer las manos en los mortales (Ver D&C 129; ver también Enseñanzas del Profeta José Smith, p. 191 de la versión en inglés.) Alguna vez, entre su muerte a los 32 años y su aparición al Profeta José Smith el 15 de Mayo de 1829, Juan resucitó, quizás poco después de la resurrección de Jesús mismo (ver D&C 133:55.)

"José Smith narra su ordenación por Juan el Bautista:

"Mientras en esto nos hallábamos, orando e implorando al Señor, descendió un mensajero del cielo en una nube de luz y, habiendo puesto las manos sobre nosotro, nos ordenó, diciendo:
"Sobre vosotros, mis consiervos, en el nombre del Mesías, confiero el sacerdocio de Aarón, el cual tiene las llaves del ministerio de ángeles, y del evangelio de arrepentimiento, y del bautismo por inmersión para la remisión de los pecados; y este sacerdocio nunca más será quitado de la tierra, hasta que los hijos de Leví de nuevo ofrezcan al Señor un sacrificio en rectitud".
"...dijo que se llamaba Juan, el mismo que es conocido como Juan el Bautista en el Nuevo Testamento, y que obraba bajo la dirección de Pedro, Santiago y Juan."
(José Smith—Historia 1:68–72.)
"Cada vez que un hombre jóven bendice o distribuye el sacramento de la Cena del Señor o lleva a cabo un bautismo para la remisión de pecados, puede literalmente trazar su autoridad hacia atrás en el sacerdocio hasta el día en que Juan el Bautista ordenó al Profeta José Smith y a Oliverio Cowdery".


- Robert J. Matthews, " "There Is Not a Greater Prophet": The Ministry of John the Baptist," Ensign, Jan. 1991, 17.

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