La tradición católica reservó al limbo una dimensión propia, distinta del cielo, el purgatorio o el infierno. |
La Comisión Teológica Internacional de la Iglesia Católica decidió eliminar el concepto de limbo, el lugar donde según la tradición iban a parar los niños que morían sin ser bautizados.
Según un documento, publicado este viernes por la Comisión, el limbo reflejaba "una visión excesivamente restrictiva de la salvación" ya que "existen serias razones teológicas para creer que los niños que mueren sin ser bautizados se salvarán y disfrutarán de la visión de Dios".
La publicación de este esperado documento titulado "La esperanza de salvación para los niños que mueren sin ser bautizados" ha sido autorizada por el Papa Benedicto XVI.
El propio Papa había expresado sus dudas sobre a cerca de la existencia del limbo, afirmando en una ocasión que se trataba de una "hipótesis teológica" que quizás sería mejor no tener en cuenta.
Tradición católica
El limbo nunca ha sido considerado como un dogma de la Iglesia Católica.
Durante siglos, una tradición católica surgida en la Edad Media reservó al limbo una dimensión propia, distinta del cielo, el purgatorio o el infierno.
El nuevo texto, publicado hasta el momento tan solo en inglés, afirma que "existen razones teológicas y litúrgicas para creer que los niños que mueren sin ser bautizados se salvarán y gozarán de felicidad eterna".
Según el texto, "la gente encuentra cada vez más difícil aceptar que Dios es justo y misericordioso y al mismo tiempo excluye a los niños, que no tienen pecados personales, de la felicidad eterna, sean o no cristianos".
Pese a ello, en sus conclusiones el documento dice que éste no debe ser utilizado para "negar la necesidad del bautismo o retrasar el otorgamiento del sacramento".
Según la Comisión Teológica Internacional, dependiente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el estudio sobre el limbo resultaba urgente ya que el número de niños no bautizados ha crecido considerablemente" y por ello debía haber una reflexión sobre la posibilidad de salvación de estos niños.
La Comisión empezó a estudiar el limbo en 2004, cuando el actual pontífice, Benedicto XVI, era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_6579000/6579251.stm
La Doctrina Sud sobre la Salvacion de los Niños Pequeños
Que diferente es la verdad del error, y la revelacion de las ideas de los hombres.
*Que dice La Biblia
3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.(B) Mateo 18:3
*Que dice el Libro de Mormon
25 Y los aniños pequeños también tienen vida eterna. Mos. 15:25
8 Escucha las palabras de Cristo, tu Redentor, tu Señor y tu Dios: He aquí, vine al mundo no para llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores; los
asanos no necesitan de médico sino los que están enfermos; por tanto, los niños
bpequeños son
csanos, porque son incapaces de cometer
dpecado; por tanto, la maldición de
eAdán les es quitada en mí, de modo que no tiene poder sobre ellos; y la ley de la
fcircuncisión se ha abrogado en mí.
9 Y de esta manera me manifestó el Espíritu Santo la palabra de Dios; por tanto, amado hijo mío, sé que es una solemne burla ante Dios que bauticéis a los niños pequeños.
10 He aquí, te digo que esto enseñarás: El arrepentimiento y el bautismo a los que son
aresponsables y capaces de cometer pecado; sí, enseña a los padres que deben arrepentirse y ser bautizados, y humillarse como sus
bniños pequeños, y se salvarán todos ellos con sus pequeñitos.
11 Y sus
aniños pequeños no necesitan el arrepentimiento, ni tampoco el bautismo. He aquí, el bautismo es para arrepentimiento a fin de cumplir los mandamientos para la
bremisión de pecados.
12 Mas los
aniños pequeños viven en Cristo, aun desde la fundación del mundo; de no ser así, Dios es un Dios parcial, y también un Dios variable que hace
bacepción de personas; porque ¡cuántos son los pequeñitos que han muerto sin el bautismo!
13 De modo que si los niños pequeños no pudieran salvarse sin ser bautizados, éstos habrían ido a un infierno sin fin.
14 He aquí, te digo que el que supone que los niños pequeños tienen necesidad del bautismo se halla en la hiel de la amargura y en las cadenas de la iniquidad, porque no tiene
afe, ni esperanza, ni caridad; por tanto, si fuere talado mientras tenga tal pensamiento, tendrá que bajar al infierno.
15 Porque terrible es la iniquidad de suponer que Dios salva a un niño a causa del bautismo, mientras que otro debe perecer porque no tuvo bautismo.
16 ¡Ay de aquellos que perviertan de esta manera las vías del Señor!, porque perecerán, salvo que se arrepientan. He aquí, hablo con valentía, porque tengo
aautoridad de Dios; y no temo lo que el hombre haga, porque el
bamor perfecto
cdesecha todo temor.
17 Y me siento lleno de
acaridad, que es amor eterno; por tanto, todos los niños son iguales ante mí; por tanto, amo a los
bniños pequeñitos con un amor perfecto; y son todos iguales y participan de la salvación.
18 Porque yo sé que Dios no es un Dios parcial, ni un ser variable; sino que es
ainmutable de
beternidad en eternidad.
19 Los
aniños pequeños no pueden arrepentirse; por consiguiente, es una terrible iniquidad negarles las misericordias puras de Dios, porque todos viven en él por motivo de su
bmisericordia.
20 Y el que diga que los niños pequeños necesitan el bautismo niega las misericordias de Cristo y desprecia su
aexpiación y el poder de su redención.
21 ¡Ay de éstos, porque están en peligro de muerte,
ainfierno y un
btormento sin fin! Lo digo osadamente; Dios me lo ha mandado. Escuchad estas palabras y obedecedlas, o testificarán contra vosotros ante el
ctribunal de Cristo.
22 Porque he aquí, todos los niños pequeñitos
aviven en Cristo, y también todos aquellos que están sin
bley. Porque el poder de la
credención surte efecto en todos aquellos que no tienen ley; por tanto, el que no ha sido condenado, o sea, el que no está bajo condenación alguna, no puede arrepentirse; y para tal el bautismo de nada sirve;
23 antes bien, es una burla ante Dios, el negar las misericordias de Cristo y el poder de su Santo Espíritu, y el poner la confianza en obras
amuertas.
24 He aquí, hijo mío, esto no debe ser así; porque el
aarrepentimiento es para aquellos que están bajo condenación y bajo la maldición de una ley violada.
Moro. 8:8–24