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Abril del 2007

El milagro de la Santa Biblia

Por lualcaro - 21 de Abril, 2007, 19:01, Categoría: General

Élder M. Russell Ballard
Del Quórum de los Doce Apóstoles

Somos creyentes fieles y verídicos en el Señor Jesucristo y en Su palabra revelada por medio de la Santa Biblia.

Élder M. Russell Ballard

Mis hermanos y hermanas, ¡la Santa Biblia es un milagro! Es un milagro que los 4.000 años de historia sagrada y secular de la Biblia fueran registrados y preservados por los profetas, apóstoles y clérigos inspirados.

Es un milagro que tengamos la poderosa doctrina, los principios, la poesía y los relatos de la Biblia, pero, por encima de todo, es un milagro maravilloso que tengamos el registro de la vida, del ministerio y de las palabras de Jesús, que fue protegido durante la época del oscurantismo y a través de los conflictos de innumerables generaciones para que pudiésemos tenerlo en la actualidad.

Es un milagro que la Biblia contenga literalmente en sus páginas el Espíritu de Cristo que convierte y sana, y que durante siglos haya hecho volver el corazón de los hombres, guiándolos a orar, a elegir el sendero correcto y a buscar para encontrar a su Salvador.

La Santa Biblia lleva bien su nombre; es santa porque enseña la verdad, es santa porque nos consuela con su espíritu, es santa porque nos enseña a conocer a Dios y a comprender Sus tratos con los hombres, y es santa porque a través de sus páginas testifica del Señor Jesucristo.

Abraham Lincoln dijo acerca de la Biblia: "Este Gran Libro… es el mejor don que Dios haya dado al hombre. Todo lo bueno que el Salvador dio al mundo se comunicó por medio de ese libro, y de no ser por él, no podríamos discernir el bien del mal" (Speeches and Writings, 1859–1865 [1989], pág. 628).

No es casualidad ni coincidencia que tengamos la Biblia en la actualidad. El Espíritu indujo a hombres rectos a registrar tanto las cosas sagradas que vieron como las inspiradas palabras que hablaron y oyeron. Otras personas devotas estuvieron prestas a proteger y a preservar esos registros; hombres como John Wycliffe, el valiente William Tyndale y Johannes Gutenberg fueron inducidos, contra mucha oposición, a traducir la Biblia en un lenguaje que la gente pudiera entender, y publicarla en libros que la gente pudiera leer. Creo que hasta los eruditos de la época del rey Santiago tuvieron impresiones del Espíritu durante sus labores de traducción.

La época del oscurantismo fue oscura porque la luz del Evangelio se le ocultó a las personas; éstas no tenían a los apóstoles ni a los profetas, ni tenían acceso a la Biblia. El clero mantenía las Escrituras en secreto y fuera del alcance de las personas. Mucho les debemos a los valientes mártires y reformadores como Martín Lutero, John Calvin y John Huss, quienes exigieron la libertad para adorar y el acceso común a los libros sagrados.

William Tyndale dio su vida porque creía profundamente en el poder de la Biblia; él dijo: "La naturaleza de la palabra de Dios es tal, que el hombre que la lea o que oiga explicaciones y debates en cuanto a ella, comenzará de inmediato a convertirse en una persona cada vez mejor, hasta que llegue a ser un hombre perfecto" (S. Michael Wilcox, Fire in the Bones: William Tyndale—Martyr, Father of the English Bible [2004], pág. xv).

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http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-691-29,00.html

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Filosofia y Religion ¿Estaran de acuerdo?

Por Gazelem - 18 de Abril, 2007, 23:44, Categoría: 19-Filosofia y Mormonismo

Articulo publicado en www.wikilearning.com

"Quien quiera superar la Inteligencia sin querer pasar por ella, se arriesga a caer infinitamente más bajo".

Plotino

UNA HERENCIA CON FUERTE INFLUENCIA

Aún hoy en nuestro mundo es muy difícil tratar el tema de la fe, la creencia o la verdad sin vernos afectados, inconscientemente, por los filtros intelectuales que hemos heredado de las religiones del Libro.

Una investigación basada en las fuentes clásicas y contemporáneas sobre los conceptos de verdad, fe y creencia, nos puede permitir discernir con eficacia las diferencias y eventuales convergencias entre la Filosofía, la Mística y la Religión, sin confundirlas.

Ambas tienen un mismo contenido, pues tanto una como otra buscan la verdad y la sabiduría, aunque sus vías de acceso sean diferentes. La religión revela, utilizando el lenguaje de la representación a través de mitos, ritos y símbolos. La filosofía desvela, demuestra a través de la idea, el pensamiento y el concepto.

ACCESO RELIGIOSO Y ACCESO FILOSÓFICO A LA VERDAD

Si bien la Religión y la Filosofía tienen preocupaciones comunes como la ontología y la moral, "hay una diferencia fundamental entre la ética filosófica y la de las religiones, que es la referencia a una voluntad sagrada, a una voluntad divina." (1) Esta diferencia procede de la existencia en la Religión de un principio de autoridad exterior. Por el contrario, el filósofo trata de comprender la verdad que le es propuesta y de constatarla en sí mismo para integrarla a través de una progresión de pensamiento y acción.

Para las religiones, la verdad es dogmática y absoluta. No se la puede refutar. Una verdad absoluta puede existir en este plano de la existencia. Para las filosofías, por el contrario, ninguna verdad absoluta puede existir en este plano. En consecuencia, no se puede hablar más que de verdades relativas, y de un acceso a lo verdadero por una ascensión progresiva, a través de la toma de conciencia de nuestra propia ignorancia.

Los filósofos antiguos habían descubierto también que, aunque no se llegase a una verdad, esta ascensión indica una experiencia de orden individual intransmisible, pues la vivencia puede tan sólo vivirse pero no transmitirse. En cambio, el método para que cada cual pueda tener acceso a ella por sus propios esfuerzos sí es transmisible.

No se puede llegar a la verdad ni por la moral, ni por recetas de verdades prefabricadas, ni por ritos. Es el enfoque sobre la verdad el que diferencia a la religión de la filosofía.

El estudio de los conceptos "fe" y "creencia" permite aclarar en qué se diferencian estas vías y cómo se establecen las bases de la filosofía y de la religión, pues una y otra nacen de y maneras de creer disímiles.

LA FE DE LAS FILOSOFÍAS Y LA FE DE LAS RELIGIONES

*La fides de los antiguos: prueba, pacto y lealtad.

La fe de los antiguos difiere del concepto de fe elaborado por las religiones actuales y fundamentalmente por el Cristianismo en Occidente. La fides romana o la pistis griega son una prueba de confianza, una marca de lealtad, un pacto que fundamenta las relaciones morales y sociales. Es una virtud que no debe confundirse con la creencia religiosa.

El Cristianismo transformó la idea de la fe en una creencia fundada, en la fe dada a un testimonio (profetas, apóstoles). Pero la credibilidad de un testimonio depende de las pruebas que puedan confirmarlo o invalidarlo. El testimonio no exime de la prueba. Inversamente, la prueba tampoco reemplaza la función propia del testimonio. Sin pruebas no habría ciencia. La complementariedad entre la prueba y el testimonio está en el corazón de nuestra civilización. La distinción entre prueba y testimonio, razón y fe, forma parte de nuestra herencia cultural.

Como consecuencia de una desviación de la noción antigua de fe hacia la noción de fe-creencia-testimonio del Cristianismo, la fides antigua puede asimilarse actualmente con la noción de prueba-demostración, más cerca de la razón que de una creencia religiosa.

Se debe distinguir la fe-lealtad-prueba, fundamento de todo vínculo social y de las virtudes morales y cívicas que permiten las relaciones entre los hombres, de la fe-creencia-testimonio, que es más bien una lealtad (fidelidad) religiosa, dependiente no de las pruebas, sino del peso de la palabra y de la autoridad.

*La Fe de las religiones: creencia-confianza

Una creencia está sometida a dos tipos de condiciones: las condiciones de verdad (la oposición entre lo verdadero y lo falso no depende de nosotros, sino de lo que existe independientemente de nosotros), y las condiciones de aceptación (la elección del "sí" o del "no" de nuestra fe sí depende de nosotros).

Mientras que la creencia es un asunto individual que depende de un juicio personal, la fe-confianza implica un reconocimiento recíproco entre las personas, entre el que da su palabra (o inspira confianza) y el que la recibe (o da su confianza). En efecto, la confianza es una relación. Esta relación puede orientarse en dos sentidos complementarios, activo o pasivo (tener confianza, ser fiable). En este sentido puede interferir en las condiciones de aceptación de una creencia, por ejemplo, otorgar confianza a un testigo sin verificar los hechos en sí.

La fe orienta la confianza, pero la orienta sobre la base de creencias que pueden ser verdaderas o falsas. Su valor de verdad depende de lo que existe, que puede eventualmente contradecir o refutar lo que pensamos. La confianza en Dios tiene como fundamento la autoridad de la revelación. La fe religiosa no es solamente confianza, sino también obediencia a la autoridad divina. Se establece a través de las relaciones de confianza-testimonio, sin que sea considerada necesaria una verificación de las pruebas.

La búsqueda filosófica no se detiene ante el "yo le creo" (de la fe religiosa), sino ante la verificación del "yo creo que" (fe-opinión), independiente de toda relación de confianza, puesto que se puede tener confianza en alguien que se puede equivocar con toda buena fe.

Creencia filosófica: creer que... Creencia religiosa: creer en...

"Creer en" significa "poner la confianza en". Se refiere en general a una persona, una cualidad humana, una divinidad, una entidad genérica. "Tú crees en la ciencia, tú crees en ¿?, él cree en Dios".

"Creer que" significa considerar real algo cuya existencia no ha sido aún demostrada.

Se comprende así que "creer en (la existencia de) algo" es quedarse en el exterior de la cosa, mientras que "creer que" es situarse en el interior, acceder al corazón, allí donde la confianza encuentra su alimento.

CONCLUSIÓN

"No es la noción de Dios ni de sabiduría, ni de conocimiento, ni de lo verdadero, lo que permite distinguir la Filosofía de la Religión. El origen de la diferencia está en relación con el criterio de fe y de creencia. En efecto, el filósofo "cree que...", es decir, supone, opina y busca pruebas de su fe a través de la experiencia y los hechos, y la religión "cree en...", sin necesidad de comprobar la verdad de su creencia, puesto que tiene fe en los testimonios de aquellos que han recibido la revelación o a quienes se les ha transmitido una revelación o un dogma, y en su propia vivencia.

Por eso para los filósofos existe la fe-opinión-prueba, que lleva de la creencia al conocimiento-convicción, y en la religión se tiene la fe-creencia, que lleva conocimiento basado en el principio de una autoridad exterior.


(1) La philosopie, Bertrand Vergely, Ed. Les Essentiels, Milán.

(2) La República, Platón, VI, 510, c-d.

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