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Abril del 2007
Élder Earl C. Tingey De la Presidencia de los Setenta
Tanto el presidente Brigham Young como el presidente Gordon B. Hinckley son profetas que han guiado la Iglesia por medio de la inspiración y revelación.

Mis hermanos y hermanas, al encontrarme ante el púlpito de este viejo pero nuevo Tabernáculo, me conmueve profundamente el sentido histórico que percibo en este momento. Al tener un pie plantado en el pasado y el otro en el futuro, doy gracias por los profetas y por los apóstoles, pioneros y modernos, que han tenido y siguen teniendo la visión de construir y conservar este maravilloso edificio para el futuro.
Quiero hablarles de dos de estos hombres de visión: De Brigham Young y de su sucesor de hoy en día.
Brigham Young fue el segundo profeta de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Dirigió la Iglesia durante 33 años. Construyó este Tabernáculo y presidió su dedicación durante la conferencia general de octubre de 1875, hace más de 131 años.
Brigham Young tuvo muchos otros logros y sólo puedo hacer mención de unos pocos.
Fue un pionero, o sea, alguien que abre o prepara el camino para que otros lo sigan. Un escritor dijo de Brigham Young: “Llevó hasta un territorio desconocido a un grupo de harapientos y empobrecidos, despojados virtualmente de todo bien terrenal. Tanto sus críticos como los que escribieron su biografía observaron que ese hombre fue único entre los líderes de la historia moderna, porque él solo, sin respaldo político ni económico estableció, de la nada en el desierto, una sociedad ordenada e industriosa sin ninguna otra autoridad que no fuera la autoridad del sacerdocio y la fortaleza espiritual con la que pronunció sus enseñanzas. Por medio de exhortaciones e instrucciones constantes, unificó a su pueblo y lo inspiró a que llevase a cabo el mandato divino de edificar el reino de Dios sobre la tierra”1.
Al entrar por primera vez al Valle del Gran Lago Salado, Brigham Young declaró: “Éste es el lugar correcto” 2. Más adelante dijo:
“Dios me ha mostrado que éste es el lugar para ubicar a Su pueblo y aquí será donde prosperarán. Él templará los elementos para el bien de los santos; reprenderá la escarcha y la esterilidad del suelo, y la tierra llegará a ser fructífera,… y en este lugar edificaremos una ciudad y un templo al Dios Altísimo”3.
Hoy, todos podemos atestiguar de la verdad de esa profecía. En verdad, la tierra desértica y los valles de las Montañas Rocosas son una fructífera y productiva tierra de promisión y de profecía.
Edificó templos. Él empezó la construcción del Templo de Salt Lake, el cual tomó 40 años para terminarlo. También empezó la construcción de los templos de Manti y de Logan. Él dedicó el Templo de St. George cuatro meses y medio antes de fallecer.
Fue uno de los más grandes colonizadores de los Estados Unidos. Al momento de su fallecimiento, se habían establecido cerca de 400 colonias.
Organizó el Fondo Perpetuo para la Emigración a fin de tender una mano a los necesitados, ayudando a los que tenían pocos recursos para que emigrasen desde los países de Europa.
Estableció universidades. La Universidad de Deseret, hoy en día se la conoce como la Universidad de Utah. El Colegio Universitario SUD, hoy en día se le conoce como el Instituto Superior de Comercio SUD. Y, por supuesto, también estableció la Universidad Brigham Young.
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http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-691-11,00.html
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Élder M. Russell Ballard Del Quórum de los Doce Apóstoles
Somos creyentes fieles y verídicos en el Señor Jesucristo y en Su palabra revelada por medio de la Santa Biblia.

Mis hermanos y hermanas, ¡la Santa Biblia es un milagro! Es un milagro que los 4.000 años de historia sagrada y secular de la Biblia fueran registrados y preservados por los profetas, apóstoles y clérigos inspirados.
Es un milagro que tengamos la poderosa doctrina, los principios, la poesía y los relatos de la Biblia, pero, por encima de todo, es un milagro maravilloso que tengamos el registro de la vida, del ministerio y de las palabras de Jesús, que fue protegido durante la época del oscurantismo y a través de los conflictos de innumerables generaciones para que pudiésemos tenerlo en la actualidad.
Es un milagro que la Biblia contenga literalmente en sus páginas el Espíritu de Cristo que convierte y sana, y que durante siglos haya hecho volver el corazón de los hombres, guiándolos a orar, a elegir el sendero correcto y a buscar para encontrar a su Salvador.
La Santa Biblia lleva bien su nombre; es santa porque enseña la verdad, es santa porque nos consuela con su espíritu, es santa porque nos enseña a conocer a Dios y a comprender Sus tratos con los hombres, y es santa porque a través de sus páginas testifica del Señor Jesucristo.
Abraham Lincoln dijo acerca de la Biblia: "Este Gran Libro… es el mejor don que Dios haya dado al hombre. Todo lo bueno que el Salvador dio al mundo se comunicó por medio de ese libro, y de no ser por él, no podríamos discernir el bien del mal" (Speeches and Writings, 1859–1865 [1989], pág. 628).
No es casualidad ni coincidencia que tengamos la Biblia en la actualidad. El Espíritu indujo a hombres rectos a registrar tanto las cosas sagradas que vieron como las inspiradas palabras que hablaron y oyeron. Otras personas devotas estuvieron prestas a proteger y a preservar esos registros; hombres como John Wycliffe, el valiente William Tyndale y Johannes Gutenberg fueron inducidos, contra mucha oposición, a traducir la Biblia en un lenguaje que la gente pudiera entender, y publicarla en libros que la gente pudiera leer. Creo que hasta los eruditos de la época del rey Santiago tuvieron impresiones del Espíritu durante sus labores de traducción.
La época del oscurantismo fue oscura porque la luz del Evangelio se le ocultó a las personas; éstas no tenían a los apóstoles ni a los profetas, ni tenían acceso a la Biblia. El clero mantenía las Escrituras en secreto y fuera del alcance de las personas. Mucho les debemos a los valientes mártires y reformadores como Martín Lutero, John Calvin y John Huss, quienes exigieron la libertad para adorar y el acceso común a los libros sagrados.
William Tyndale dio su vida porque creía profundamente en el poder de la Biblia; él dijo: "La naturaleza de la palabra de Dios es tal, que el hombre que la lea o que oiga explicaciones y debates en cuanto a ella, comenzará de inmediato a convertirse en una persona cada vez mejor, hasta que llegue a ser un hombre perfecto" (S. Michael Wilcox, Fire in the Bones: William Tyndale—Martyr, Father of the English Bible [2004], pág. xv).
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http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-691-29,00.html
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Quisiera que me informara ¿quien fue la esposa de Yosef (Jose) el hijo de Israel, así como de qué procedencia era ella?.
Muy agradecido por sus servicios.
Esta respuesta es la que dan los eruditos judios y lo puedes ver en el siguiente enlace: http://serjudio.com
Shalom, gracias por escribirme.
La joven Asenath era la sobrina del mismo Iosef (Jose), hija de Dina y de Shejem (de acuerdo a Masejet Soferim, Apéndice 1, Capítulo 1, Halajá 5).
Mil gracias por su respuesta a mi pregunta sobre el nombre de Asenath,
1- ahora bien mi gran interrogante es quienes fueron los padres de Asenath, por que según (Génesis 45) ésta era hija de Potifera Sacerdote de On, pero no logro encontrar ningun sitio que diga quien fue la madre.
2- Ademas quisiera saber si Potifera Sacerdote de On es mencionado en algún otro lugar de la biblia. Si hay algún lugar en la biblia que lo diga le estaré eternamente agradecida por su respuesta.
Gracias Anticipadas
Shalom, gracias por escribir.
1- Como ya habíamos respondido en otra oportunidad, los padres de Asenat fueron: Dina la hija de Iaacov (Jacob) y Shejem el hijo de Jamor (lea en Bereshit / Génesis 34:2).
Potifera, sacerdote egipcio, adoptó a Asenat cuando ella era muy niña.
2- No, solamente en Bereshit/Génesis es mencionado.
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"Quien quiera superar la Inteligencia sin querer pasar por ella, se arriesga a caer infinitamente más bajo".
Plotino |
UNA HERENCIA CON FUERTE INFLUENCIA |
Aún hoy en nuestro mundo es muy difícil tratar el tema de la fe, la creencia o la verdad sin vernos afectados, inconscientemente, por los filtros intelectuales que hemos heredado de las religiones del Libro.
Una investigación basada en las fuentes clásicas y contemporáneas sobre los conceptos de verdad, fe y creencia, nos puede permitir discernir con eficacia las diferencias y eventuales convergencias entre la Filosofía, la Mística y la Religión, sin confundirlas.
Ambas tienen un mismo contenido, pues tanto una como otra buscan la verdad y la sabiduría, aunque sus vías de acceso sean diferentes. La religión revela, utilizando el lenguaje de la representación a través de mitos, ritos y símbolos. La filosofía desvela, demuestra a través de la idea, el pensamiento y el concepto. |
ACCESO RELIGIOSO Y ACCESO FILOSÓFICO A LA VERDAD |
Si bien la Religión y la Filosofía tienen preocupaciones comunes como la ontología y la moral, "hay una diferencia fundamental entre la ética filosófica y la de las religiones, que es la referencia a una voluntad sagrada, a una voluntad divina." (1) Esta diferencia procede de la existencia en la Religión de un principio de autoridad exterior. Por el contrario, el filósofo trata de comprender la verdad que le es propuesta y de constatarla en sí mismo para integrarla a través de una progresión de pensamiento y acción.
Para las religiones, la verdad es dogmática y absoluta. No se la puede refutar. Una verdad absoluta puede existir en este plano de la existencia. Para las filosofías, por el contrario, ninguna verdad absoluta puede existir en este plano. En consecuencia, no se puede hablar más que de verdades relativas, y de un acceso a lo verdadero por una ascensión progresiva, a través de la toma de conciencia de nuestra propia ignorancia.
Los filósofos antiguos habían descubierto también que, aunque no se llegase a una verdad, esta ascensión indica una experiencia de orden individual intransmisible, pues la vivencia puede tan sólo vivirse pero no transmitirse. En cambio, el método para que cada cual pueda tener acceso a ella por sus propios esfuerzos sí es transmisible.
No se puede llegar a la verdad ni por la moral, ni por recetas de verdades prefabricadas, ni por ritos. Es el enfoque sobre la verdad el que diferencia a la religión de la filosofía.
El estudio de los conceptos "fe" y "creencia" permite aclarar en qué se diferencian estas vías y cómo se establecen las bases de la filosofía y de la religión, pues una y otra nacen de y maneras de creer disímiles. | |
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LA FE DE LAS FILOSOFÍAS Y LA FE DE LAS RELIGIONES |
*La fides de los antiguos: prueba, pacto y lealtad.La fe de los antiguos difiere del concepto de fe elaborado por las religiones actuales y fundamentalmente por el Cristianismo en Occidente. La fides romana o la pistis griega son una prueba de confianza, una marca de lealtad, un pacto que fundamenta las relaciones morales y sociales. Es una virtud que no debe confundirse con la creencia religiosa.
El Cristianismo transformó la idea de la fe en una creencia fundada, en la fe dada a un testimonio (profetas, apóstoles). Pero la credibilidad de un testimonio depende de las pruebas que puedan confirmarlo o invalidarlo. El testimonio no exime de la prueba. Inversamente, la prueba tampoco reemplaza la función propia del testimonio. Sin pruebas no habría ciencia. La complementariedad entre la prueba y el testimonio está en el corazón de nuestra civilización. La distinción entre prueba y testimonio, razón y fe, forma parte de nuestra herencia cultural.
Como consecuencia de una desviación de la noción antigua de fe hacia la noción de fe-creencia-testimonio del Cristianismo, la fides antigua puede asimilarse actualmente con la noción de prueba-demostración, más cerca de la razón que de una creencia religiosa.
Se debe distinguir la fe-lealtad-prueba, fundamento de todo vínculo social y de las virtudes morales y cívicas que permiten las relaciones entre los hombres, de la fe-creencia-testimonio, que es más bien una lealtad (fidelidad) religiosa, dependiente no de las pruebas, sino del peso de la palabra y de la autoridad.
*La Fe de las religiones: creencia-confianzaUna creencia está sometida a dos tipos de condiciones: las condiciones de verdad (la oposición entre lo verdadero y lo falso no depende de nosotros, sino de lo que existe independientemente de nosotros), y las condiciones de aceptación (la elección del "sí" o del "no" de nuestra fe sí depende de nosotros).
Mientras que la creencia es un asunto individual que depende de un juicio personal, la fe-confianza implica un reconocimiento recíproco entre las personas, entre el que da su palabra (o inspira confianza) y el que la recibe (o da su confianza). En efecto, la confianza es una relación. Esta relación puede orientarse en dos sentidos complementarios, activo o pasivo (tener confianza, ser fiable). En este sentido puede interferir en las condiciones de aceptación de una creencia, por ejemplo, otorgar confianza a un testigo sin verificar los hechos en sí.
La fe orienta la confianza, pero la orienta sobre la base de creencias que pueden ser verdaderas o falsas. Su valor de verdad depende de lo que existe, que puede eventualmente contradecir o refutar lo que pensamos. La confianza en Dios tiene como fundamento la autoridad de la revelación. La fe religiosa no es solamente confianza, sino también obediencia a la autoridad divina. Se establece a través de las relaciones de confianza-testimonio, sin que sea considerada necesaria una verificación de las pruebas.
La búsqueda filosófica no se detiene ante el "yo le creo" (de la fe religiosa), sino ante la verificación del "yo creo que" (fe-opinión), independiente de toda relación de confianza, puesto que se puede tener confianza en alguien que se puede equivocar con toda buena fe.
Creencia filosófica: creer que... Creencia religiosa: creer en...
"Creer en" significa "poner la confianza en". Se refiere en general a una persona, una cualidad humana, una divinidad, una entidad genérica. "Tú crees en la ciencia, tú crees en ¿?, él cree en Dios".
"Creer que" significa considerar real algo cuya existencia no ha sido aún demostrada.
Se comprende así que "creer en (la existencia de) algo" es quedarse en el exterior de la cosa, mientras que "creer que" es situarse en el interior, acceder al corazón, allí donde la confianza encuentra su alimento. |
CONCLUSIÓN |
"No es la noción de Dios ni de sabiduría, ni de conocimiento, ni de lo verdadero, lo que permite distinguir la Filosofía de la Religión. El origen de la diferencia está en relación con el criterio de fe y de creencia. En efecto, el filósofo "cree que...", es decir, supone, opina y busca pruebas de su fe a través de la experiencia y los hechos, y la religión "cree en...", sin necesidad de comprobar la verdad de su creencia, puesto que tiene fe en los testimonios de aquellos que han recibido la revelación o a quienes se les ha transmitido una revelación o un dogma, y en su propia vivencia.
Por eso para los filósofos existe la fe-opinión-prueba, que lleva de la creencia al conocimiento-convicción, y en la religión se tiene la fe-creencia, que lleva conocimiento basado en el principio de una autoridad exterior.
(1) La philosopie, Bertrand Vergely, Ed. Les Essentiels, Milán.
(2) La República, Platón, VI, 510, c-d. |
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Una visión general de la vida de José Smith, el primer presidente y profeta de la Iglesia de Jesucristo

Un breve resumen de los más importantes eventos en la vida de José Smith, el profeta de la restauración de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.
José Smith nació el 23 de diciembre de 1805 en Sharon, condado de Windsor, Vermont; hijo de Joseph Smith padre y Lucy Mack Smith. Fue el quinto de once hijos y el tercer varón. Dos de los once niños murieron siendo pequeños. José paso menos de un año en la escuela formalmente.
Cuando tenia 6 años de edad, José contrajo tifus que eventualmente causaba una infección que amenazaba la vida en uno de sus huesos de su pierna. Esto requería una extracción quirúrgica del hueso infectado. Jose rechazo tomar alcohol como anestesia.
José era granjero y trabajador antes de dedicar la mayor parte de su vida adulta al trabajo del Señor.
En 1820(a la edad de 14) José fue visitado en persona por Dios el Eterno Padre y su Hijo, Jesucristo, en una arboleda cerca de Palmyra, Nueva York. Esta visita fue en respuesta de la oración sincera de José para saber cual de todas las iglesias era la verdadera, y entonces comenzó el surgimiento de la dispensación del cumplimiento de los tiempos.
José fue visitado e instruido por el ángel Moroni (un profeta resucitado del Libro de Mormón) por lo menos 5 veces durante los años 1823 a 1827.
José se caso con Emma Hale el 18 de enero de 1827(a la edad de 21)
José recibió las planchas de las cuales el Libro de Mormón fue traducido el 22 de setiembre de 1827 y él comenzó la traducción inspirada de las planchas poco tiempo después. José tradujo el Libro de Mormón, 10 hojas por día aproximadamente, completando la tarea en 85 días. Los traductores expertos hoy en día hacen un buen trabajo si traducen escrituras a razón de una pagina por día.
El 15 de mayo de 1829 José fue bautizado por Oliverio Cowdery como lo indicó Juan el Bautista en el río Susquehanna cerca de Harmony, Pennsylavia. El y Oliverio fueron también ordenados al Sacerdocio Aarónico por Juan el Bautista en ese momento. Luego en 1829, José fue ordenado al Sacerdocio de Melquisedec por Pedro, Santiago y Juan.
En 1830, José dirigió la publicación del Libro de Mormón, y el inició la organización oficial de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días el 6 de abril de 1830.
En 1832(a la edad de 26) José fue sostenido como Presidente del Sumo Sacerdocio. Esto ocurrió en Amherst, Ohio.
En 1834, José organizo y marcho con "El campo de Sión", un grupo de 205 hermanos fieles quienes viajaron en carreta de Kirtland, Ohio a Independence, Missouri para ayudar a restaurar los desplazados Santos de los Ultimos Días en el condado de Jackson.
En 1835, José publico la doctrina y convenios, y comenzó el trabajo de la traducción del Libro de Abraham.
El 27 de marzo de 1836 (a la edad de 30), José dedico el Templo de Kirtland. Él fue luego visitado por Jesucristo, Moisés, Elías y Elías el Profeta en ese templo.
Los hobbies de José como adulto incluían lucha cuerpo a cuerpo, juegos de destreza y hablar en publico.
Los estados en que José residió fueron Vermont, Nueva York, Ohio, Missouri e Illinois.
En 1839, José fundo Nauvoo, en Illinois y en 1840 el anunció que los santos erigirían otro templo en Nauvoo.
En 1842 (a la edad de 31) José introdujo las investiduras del templo para individuos selectos en Nauvoo.
En marzo de 1842, José organizó " La sociedad de Socorro"
En agosto de 1842 él predijo que los santos continuarían siendo perseguidos y eventualmente serian echados hacia las Montañas Rocosas.
En 1843 y 1844, José fue candidato por la oficina del Presidente de los Estados Unidos.
José sirvió en varias misiones durante su vida, incluyendo los estados del este en 1836, Canadá en 1837, y Washington, D.C. en 1839 y 1840.
Algunos de los mayores pruebas que José enfrento incluyen (1) la perdida de las 116 paginas del manuscrito durante la traducción del Libro de Mormón, (2) ser arrastrado de su casa, cubierto de alquitrán y emplumado en 1832, (3) el fracaso del Banco de la Sociedad de Kirtland y la consiguiente apostasía y amargura de algunos de los hermanos lideres de la iglesia,(4) la expulsión de los santos de Ohio y Missouri, (5) los 5 meses encarcelado en la cárcel de Liberty durante el invierno de Missouri,(6) la apostasía y subsiguiente menosprecio de John C. Bennet, (7) arrestos repetidos en base a cargos sin fundamentos, (9) y su martirio.
El 27 de junio de 1844, José y su hermano amado Hyrum fueron brutalmente martirizados en la cárcel de Carthage, Carthage, Illinois.
El rol crucial e importante que José jugaría en los últimos días fue conocido incluso por los profetas de la antigüedad. En 2Nefi 3:6 y 14-15 dice:
"Porque José en verdad testifico diciendo:El Señor mi Dios levantara a un vidente, el cual será un vidente escogido para los del fruto de mis lomos....Y así profetizo José, diciendo:He aquí, el Señor bendecira a ese vidente,y los que traten de destruirlo serán confundidos; porque se cumplirá esta promesa que he recibido del Señor tocante al fruto de mis lomos. He aquí, estoy seguro del cumplimiento de esta promesa; y su nombre será igual que el mio; y será igual que el nombre de su padre. Y será semejante a mí, porque aquello que el Señor lleve a efecto por su mano, por el poder del Señor, guiara a mi pueblo a la salvación"
John Taylor, quien estaba con José en la cárcel de Carthage al momento de su muerte, declaró un apropiado tributo:
"Jose Smith, el Profeta y Vidente del Señor, ha hecho mas por la salvación del hombre en este mundo, que cualquier otro que ha vivido en el, exceptuando solo a Jesús...Vivió grande y murió grande a los ojos de Dios y de su pueblo; y como la mayoría de los ungidos del Señor en tiempos antiguos, ha sellado su misión y obras con su propia sangre"
Se le refiera a José como "José el Vidente" Y " El Profeta de la restauración".
Cortesía de Michael Taylor
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Introduccion
El élder Milton R. Hunter, que fue miembro de los Setenta, dijo que la Perla de Gran Precio es "en verdad una perla". Después explicó la singularidad de esos escritos sagrados:
"Están condensados en aproximadamente setenta y una páginas, pero cada una de ellas es dinámica y poderosa. Es un libro maravilloso.
"La Perla de Gran Precio… contiene revelaciones sobre ciertos temas, las que son superiores a cualquier otra Escritura o escritos que, sobre esos mismos temas, se encuentran en el mundo; por ejemplo, la visión de Abraham sobre la vida preterrenal, en la cual aprendió acerca de la naturaleza eterna de las cosas, del gran concilio que hubo en los cielos y del plan de salvación, tal como se presentó allí, constituye una de las revelaciones más grandiosas de Dios a Sus santos profetas. Además, el conocimiento que obtuvo Moisés en su visión de Lucifer y de la parte que él desempeñó en el gran concilio, agregado a la visión de Abraham, nos brinda una comprensión más completa acerca de la vida preterrenal del hombre y de los propósitos de Dios para el bienestar del género humano que la de ninguna otra obra literaria.
"La Perla de Gran Precio ayuda también a aclarar algunos pasajes difíciles de otras Escrituras" (en "Conference Report", octubre de 1955, pág. 67).
El élder Mark E. Petersen, que fue miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, testificó que la Perla de Gran Precio "contiene algunas de las revelaciones más grandiosas que Dios haya dado al hombre" (en "Conference Report", abril de 1952, pág. 107).
Si buscas la influencia del Espíritu Santo al estudiar este libro de Escrituras escogido, obtendrás una comprensión mayor de la obra del Señor con Sus hijos y un aprecio más grande por ella: desde la vida preterrenal, las grandes dispensaciones del Antiguo Testamento, las enseñanzas del Salvador y, como broche final, la dispensación del cumplimiento de los tiempos. Al aumentar tu conocimiento y tu testimonio, aumentarán también tu amor por el Señor y tu cometido hacia Su gran obra de los últimos días.
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John Taylor

"Buscamos la verdad. Comenzamos por buscarla y estamos buscándola constantemente, y en cuanto hallamos algún principio verdadero revelado por algún hombre, por Dios o por santos ángeles, lo aceptamos y lo hacemos parte de nuestras creencias religiosas.
"La persona que busca la verdad no tiene ningún sistema particular que apoyar, ni dogma especial que defender ni teoría que respaldar, sino que acepta toda verdad, y esa verdad, al igual que el sol en el firmamento, resplandece y esparce sus rayos refulgentes sobre toda la Creación. Si las personas se despojan de fanatismos y prejuicios, y con oración y a conciencia buscan la verdad, la hallarán adondequiera que dirijan su atención.
"Una de las principales razones por las que los hombres han tropezado tan a menudo en muchas de sus investigaciones de la verdad filosófica ha sido que la han buscado con su propia sabiduría, se han gloriado en su propia inteligencia y no han buscado a Dios para pedirle esa sabiduría que llena y gobierna el universo y regula todas las cosas. Ésa es una gran dificultad de los filósofos del mundo: que el hombre se atribuye el ser el inventor de todo lo que descubre; cualquier ley o principio nuevo que llega a descubrir se lo adjudica a sí mismo en lugar de dar la gloria a Dios."
(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia. Pag.240.)
Joseph F. Smith
"Nuestros jóvenes son estudiantes diligentes. Buscan la verdad y el conocimiento con un celo encomiable, y al hacerlo, se ven en la necesidad de adoptar, temporariamente, muchas teorías humanas.Sin embargo, mientras que las reconozcan como escalones útiles para sus propósitos de investigación, no les harán daño. El problema surge cuando esas teorías se establecen como verdad fundamental y entonces el interesado se encuentra en grave peligro de desviarse irremediablemente de la senda correcta..."
"La Iglesia se atiene a la autoridad definitiva de la revelación divina,la cual debe ser la norma; y puesto que la llamada "ciencia" ha cambiado sus deducciones a través de los años, y ya que la revelación divina es verdad y permanece para siempre, los puntos de vista científicos deben conformarse a las declaraciones positivas de la revelación divina; y más aún, que en las instituciones fundadas por la Iglesia para la enseñanza de teología, así como de otros aspectos de la educación, lo que enseñen los instructores debe estar en armonía con sus principios y doctrinas..."
"La religión de los Santos de los Últimos Días no se opone a ninguna verdad ni a la investigación científica que la busque. En su saludo de Navidad a los santos, la Primera Presidencia dijo: "Aceptamos con gozo lo que se haya demostrado, pero no aceptamos la filosofía vana, las teorías humanas ni las meras suposiciones del hombre; tampoco adoptamos nada que sea contrario a la revelación divina o al sentido común, sino que apoyamos todo lo que se incline a la conducta correcta, lo que armonice con la sólida moralidad y aumente la fe en la Deidad, venga de donde venga" ["Words in Season from the First Presidency", Deseret Evening News, 17 de dic. de 1910, pág. 3].
"Un buen criterio que pueden adoptar los jóvenes que estén determinados a profundizar en las teorías filosóficas es investigarlo todo, pero tener cuidado de adoptar sólo lo que sea verdad. La verdad persiste, mientras que las teorías de los filósofos cambian o se derrumban. Lo que los hombres utilizan hoy con propósitos científicos como plataforma desde la cual tentar en lo desconocido buscando la verdad puede derribarse mañana, después de haber cumplido su propósito; pero la fe es un principio eterno mediante el cual el creyente humilde puede asegurarse una satisfacción permanente. Es la única manera de encontrar a Dios."
"A través de todas las épocas, la ciencia y la filosofía han sufrido cambio tras cambio; no pasa ni un siglo sin que se introduzcan nuevas teorías científicas y filosóficas que substituyan las viejas tradiciones, la antigua fe y las doctrinas anteriores de otros filósofos y científicos. Estas cosas pueden pasar por cambios continuamente, pero la palabra de Dios siempre es verdadera, siempre es correcta."
(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia. Pag.339,340.)
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