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9 de Febrero, 2007

Ciencia : Una perspectiva sud

Por lualcaro - 9 de Febrero, 2007, 0:28, Categoría: 21-Ciencia y Mormonismo

Brigham Young

Brigham Young

  Nuestro Padre, el gran Dios, Esel autor  de las ciencias, el gran artesano,  el gran organizador  de todas  las cosas; El lo planea e idea todo, y cada particula de conocimiento  que posee  el hombre es un don de Dios. 

(Doctrina del Evangelio. Manual del Alumno. Pag.7) 

  Nuestra religión evalúa, considera e incluye toda la sabiduría del mundo, todo lo que Dios ha revelado al hombre. Dios ha revelado todas las verdades que el mundo posee actualmente, ya sean científicas o religiosas. A Él le debe todo el mundo lo que hoy conoce y disfruta; están en deuda con Él por todo eso y yo lo reconozco en todas las cosas (DBY, 2).

  Nuestra religión contiene en sí misma toda ciencia verdadera que el hombre, los ángeles y los dioses conocen. Hay solamente un sistema y una ciencia de vida verdaderos; todo lo demás conduce a la muerte. Dicho sistema emana del Manantial de la vida (DBY, 2).

  La religión de Jesucristo no sólo familiariza a la gente con las cosas de Dios y cultiva en ella la excelencia y la pureza morales, sino que también otorga todo aliento y estímulo posible para que aumente su conocimiento y su inteligencia, en toda rama de la mecánica, en las artes y en las ciencias, porque toda sabiduría, todas las artes y las ciencias del mundo son de Dios y han sido diseñadas para beneficio de Su pueblo (DBY, 247).

  Cada arte y ciencia conocida y estudiada por los hijos de los hombres está incluida en el Evangelio. ¿De dónde ha procedido el conocimiento que ha capacitado al hombre para que logre tales realizaciones en la ciencia y la mecánica en estos últimos años? Sabemos que el conocimiento proviene de Dios; pero, ¿por qué es que no lo reconocen? Porque permanecen enceguecidos por sus propios intereses y no ven ni entienden las cosas tal cuales son. ¿Quién les enseñó los principios de la electricidad? ¿Los descubrió el hombre por sí mismo? No, sino que del Ser Supremo recibió el conocimiento. También de Él ha procedido cada arte y cada ciencia, aunque el mérito se le haya conferido a éste o a aquel individuo. Pero, ¿de dónde obtuvieron el conocimiento? ¿Lo poseen en sí y por sí mismos? No, tienen que reconocer que si no pueden hacer crecer una hoja de hierba ni hacer blanco o negro un solo cabello [véase Mateo 5:36] sin medios artificiales, dependen del Ser Supremo al igual que los pobres y los ignorantes. ¿De dónde hemos recibido el conocimiento para construir maquinarias que facilitan el trabajo, tan admirables en la actualidad? De los cielos. ¿De dónde hemos recibido nuestro conocimiento sobre astronomía o la capacidad para fabricar lentes con los cuales penetrar la inmensidad del espacio? ...Es de [Dios] que cada astrónomo, artista y mecánico que haya vivido en la tierra ha obtenido su conocimiento (DBY, 246).

  La religión que los Santos de los Últimos Días han aceptado, aunque la entiendan someramente, los estimula a procurar con dedicación todo conocimiento [véase D. y C. 88:118]. No existe otro pueblo que tenga un mayor anhelo por ver, escuchar, aprender y comprender la verdad (DBY, 247).

  ¡Cuánto nos alegraría poder entender cada principio correspondiente a la ciencia y el arte y familiarizarnos por completo con todo intrincado proceso de la naturaleza y con todos los cambios químicos que se producen de continuo a nuestro alrededor! ¡Cuán agradable sería y qué inmenso campo de verdades y poderes está abierto para que lo exploremos! Apenas estamos acercándonos a las playas de un vasto océano de información pertinente a este mundo físico, sin contar todo lo que atañe a los cielos, a los ángeles y los seres celestiales, al lugar donde moran, a su modo de vivir y a su progreso aún hacia grados más altos de perfección (DBY, 255). 

  Las revelaciones del Señor Jesucristo a la familia humana contienen todo el conocimiento que podríamos llegar a poseer. Gran parte de este conocimiento se obtiene de libros escritos por hombres que han analizado con minuciosidad varios temas y a quienes las revelaciones de Jesús les han iluminado la mente, ya sea que lo supieran o reconocieran o no (DBY, 257258).

(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia. Pag.18,19,203,205,209.)

John Taylor

John Taylor

  Si alguna persona del ámbito religioso, o del ámbito político o del científico, me presentara un principio que fuese verdadero, estoy preparado para creer en él, no importa de dónde provenga.

  No hay dogmas ni teorías en el mundo a los que prestemos oídos, a no ser que puedan ser verificados por los principios de la verdad eterna. Escudriñamos, investigamos, juzgamos y examinamos con detenimiento todo lo que se presenta a nuestra vista, y, hasta el punto en que podamos comprender las verdades que existen, con el mayor agrado las consideramos como parte del sistema con que estamos relacionados.

(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia. Pag.,239,241.)

Joseph F. Smith

Joseph F. Smith 

  Nuestros jóvenes son estudiantes diligentes. Buscan la verdad y el conocimiento con un celo encomiable, y al hacerlo, se ven en la necesidad de adoptar, temporariamente, muchas teorías humanas.Sin embargo, mientras que las reconozcan como escalones útiles para sus propósitos de investigación, no les harán daño. El problema surge cuando esas teorías se establecen como verdad fundamental y entonces el interesado se encuentra en grave peligro de desviarse irremediablemente de la senda correcta...

  La Iglesia se atiene a la autoridad definitiva de la revelación divina,la cual debe ser la norma; y puesto que la llamada "ciencia" ha cambiado sus deducciones a través de los años, y ya que la revelación divina es verdad y permanece para siempre, los puntos de vista científicos deben conformarse a las declaraciones positivas de la revelación divina; y más aún, que en las instituciones fundadas por la Iglesia para la enseñanza de teología, así como de otros aspectos de la educación, lo que enseñen los instructores debe estar en armonía con sus principios y doctrinas...

  La religión de los Santos de los Últimos Días no se opone a ninguna verdad ni a la investigación científica que la busque. En su saludo de Navidad a los santos, la Primera Presidencia dijo: "Aceptamos con gozo lo que se haya demostrado, pero no aceptamos la filosofía vana, las teorías humanas ni las meras suposiciones del hombre; tampoco adoptamos nada que sea contrario a la revelación divina o al sentido común, sino que apoyamos todo lo que se incline a la conducta correcta, lo que armonice con la sólida moralidad y aumente la fe en la Deidad, venga de donde venga" ["Words in Season from the First Presidency", Deseret Evening News, 17 de dic. de 1910, pág. 3].

  Un buen criterio que pueden adoptar los jóvenes que estén determinados a profundizar en las teorías filosóficas es investigarlo todo, pero tener cuidado de adoptar sólo lo que sea verdad. La verdad persiste, mientras que las teorías de los filósofos cambian o se derrumban. Lo que los hombres utilizan hoy con propósitos científicos como plataforma desde la cual tentar en lo desconocido buscando la verdad puede derribarse mañana, después de haber cumplido su propósito; pero la fe es un principio eterno mediante el cual el creyente humilde puede asegurarse una satisfacción permanente. Es la única manera de encontrar a Dios.

  A través de todas las épocas, la ciencia y la filosofía han sufrido cambio tras cambio; no pasa ni un siglo sin que se introduzcan nuevas teorías científicas y filosóficas que substituyan las viejas tradiciones, la antigua fe y las doctrinas anteriores de otros filósofos y científicos. Estas cosas pueden pasar por cambios continuamente, pero la palabra de Dios siempre es verdadera, siempre es correcta.

 (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia. Pag.339,340.)

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